¿Que significa ser Pansexual?

(CNN) — El concepto de pansexualidad ha existido desde la época de Sigmund Freud, pero fue necesario que estrellas como Miley Cyrus, y más recientemente Bella Thorne lo usaran abiertamente para volverlo a poner de moda en el siglo XXI.

La palabra pansexual ha estado entre los términos más buscados en Google desde que la estrella del pop se declaró pansexual en una entrevista con la revista Paper.

Dijo “estoy abierta a todo aquello que conlleve consentimiento y que no involucre a un animal y siempre y cuando todos sean mayores de edad. Todo lo que sea legal, me parece bien. Vamos, estoy de acuerdo en intentarlo con cualquier adulto, cualquier persona mayor de 18 años que quiera amarme. No me identifico como chico o chica y no necesito que mi pareja se identifique como chico o chica”.

“Me gustan las chicas sexis, me gustan los chicos sexis”, dijo. “Me gusta lo sexi en general, ¿sabes?”, dijo por su parte Thorne.

Los expertos y los sociólogos dicen que estas descripciones resumen la interpretación contemporánea de lo pansexual, a lo que a veces se llama omnisexual. Es casi la descripción más amplia posible respecto a quién te atrae sexualmente, que es justamente lo que llama la atención de una generación más joven que se siente cómoda con la fluidez de género y a la que no le gustan mucho las etiquetas.

¿Sigues confundido? Estas son algunas pautas para comenzar.

Pansexual se refiere a la atracción sexual

El término pansexual se compone con el prefijo pan-, que significa todo y la palabra sexualidad, lo que indica que la gente que se considera pansexual no restringe su sexualidad al género opuesto (heterosexualidad), al mismo género (homosexualidad) o a los géneros binarios, hombre y mujer (bisexualidad).

El origen del término pansexual suele encontrarse en pansexualismo, término que Sigmund Freud popularizó a principios del siglo XX y que usó para describir la postura de que la mayoría de las conductas humanas derivan de los instintos sexuales, explicó Justin R. Garcia, profesor asistente de Estudios de Género e investigador del Kinsey Institute de la Universidad de Indiana, Estados Unidos.

La mayoría de los científicos conductuales de la actualidad no cree que todo lo que hacemos tiene una base sexual. Sin embargo, la obra de Freud suscitó dudas importantes respecto a la dirección de los deseos sexuales, dijo Garcia. Además, nos dio una palabra que ha evolucionado con el tiempo.

Actualmente, el término pansexual se usa para describir una atracción romántica o sexual centrada en las cualidades más que en el sexo o el género. En otras palabras, alguien que se considera pansexual es capaz de sentir atracción por varios sexos e identidades de género, dijo David Bond, vicepresidente de programas de Trevor Project, un grupo LGBT de intervención en crisis.

“Tal vez tiene qué ver con la persona por la que sientes algo o por la que te sientes atraído y esos dos factores pueden ser paralelos o diferentes”, dijo.

Pansexual es diferente de la bisexualidad

La bisexualidad se refiere a las personas que se sienten atraídos a los hombres y a las mujeres. Como son cada vez más las personas que se ubican en alguna parte del espectro entre hombres y mujeres, la pansexualidad ha surgido como una categoría que incluye a todos los demás.

“La gente lo está adoptando porque bisexual participa del género binario. La pansexualidad es una forma de superar eso y un reconocimiento personal de que hay atracciones a todo lo largo de la gama de géneros”, escribieron Patricia Johnson y Mark Michaels, autores del libro Designer Relationships: A Guide to Happy Monogamy, Positive Polyamory and Optimistic Open Relationships en un correo electrónico.

“Aunque su alcance y aplicación son amplios, también tiene la ventaja de referirse a toda una gama de atracciones en vez de aferrarse a la idea de que la atracción solo puede ser por el mismo sexo, por el sexo opuesto o por ambos. Esa cualidad incluyente le da un significado muy específico”.

Algunas personas lo prefieren sobre bisexualidad porque abarca la atracción hacia los hombres, las mujeres, las personas transgénero y las personas intersexuales (los nacidos con un sexo que no cabe en las definiciones típicas de hombre o mujer).

Sin embargo, algunos expertos en sexualidad afirman que el término bisexualidad también incluye estas categorías, así que la distinción entre pansexual y bisexual sigue abierta a discusión y no se ha llegado a un consenso respecto al término más adecuado.

Pansexual no es nuevo, pero está de moda otra vez

El término tiende a entrar en la consciencia del público a través de las celebridades y Cyrus es la que ha reclamado el título más recientemente.

La estrella del pop siguió el ejemplo de otras personas notables que recientemente se declararon pansexuales, entre ellos la personalidad transgénero de YouTube, Jazz Jennings, y la legisladora texana, Mary Gonzalez.

Los expertos atribuyen la creciente popularidad del término, particularmente entre los millenials y la generación Z, a la creciente aceptación de la diversidad sexual y de género, así como a las normas de géneroneutrales.

“Es una palabra amplia y eso se debe a que la gente quiere tener la libertad de identificarse de la forma que quiera sin que alguien más los etiquete”, dijo Michael Aaron, psicoterapeuta y terapeuta sexual.

“Tiene cierta resonancia cultural porque es muy amplia y permite gran flexibilidad y libertad de decisión”.

Articulo extraido de:

Hablemos un poco de transfobia

Las personas transgénero y de género no conforme pueden experimentar hostigamiento o discriminación por parte de personas a las que les dan miedo este tipo de identidades o que no se sienten cómodas con ellas.

¿Qué es la transfobia?

La transfobia es el miedo, el odio, la falta de aceptación o la incomodidad frente a las personas transgénero, consideradas transgénero o cuya expresión de género no se ajusta a los roles de género tradicionales. La transfobia puede impedir que las personas transgénero y de género no conforme tengan vidas plenas a salvo de daños.

La transfobia puede adoptar diferentes formas, incluidas las siguientes:

  • Creencias y actitudes negativas
  • Aversión y prejuicios contra las personas transgénero
  • Miedo irracional y malentendidos
  • Falta de aceptación o descarte de los pronombres o la identidad de género preferidos
  • Insultos y lenguaje despectivo
  • Intimidación, abuso y hasta violencia

La transfobia puede generar formas tanto sutiles como manifiestas de discriminación. Por ejemplo, es posible que a las personas transgénero (o, incluso, que se cree que lo son) se les niegue trabajo, vivienda o cuidado de la salud solo por el hecho de ser transgénero.

Algunas personas pueden tener creencias transfóbicas inculcadas por otros, incluidos padres o familiares, que fomentan ideas negativas acerca de las personas trans y que sostienen creencias estrictas sobre los roles de género tradicionales.

Algunas personas son transfóbicas por contar con información errónea —o por no tener ninguna información— sobre las identidades trans. Es posible que no sepan de los problemas de las personas trans o transgénero, o que no conozcan a una persona trans.

El estrés que causa la transfobia en las personas trans puede ser muy dañino y puede causar lo siguiente:

  • depresión
  • Miedo
  • Aislamiento
  • Sentimientos de desesperanza
  • Suicidio

¿Qué es la divulgación no deseada?

La divulgación no deseada es el acto de revelar la identidad transgénero o la orientación sexual de otra persona sin su consentimiento o permiso. En ocasiones, la divulgación no deseada es intencional, pero, a veces, es accidental. Sin embargo, si compartes información sobre la identidad de género de otra persona en contra de su voluntad, te arriesgas a hacerla sentir avergonzada, enojada o vulnerable. Además, puedes ponerla en riesgo de ser discriminada y de sufrir violencia.

Si alguien comparte su identidad trans contigo, recuerda que es información muy personal y que es un honor que hayan confiado en ti tanto como para contarte. Consulta siempre cuánto de esa información puedes compartir con otras personas y respeta sus deseos.

¿Dónde puedo buscar apoyo si me encuentro con transfobia?

Por lo general, las personas que son hostigadas por transfobia se sienten solas y tienen miedo de contar lo que les sucede. No deberías tener que lidiar nunca con este tipo de trato, y no estás solo.

Quiénes pueden darte apoyo:

  • Otras personas transgénero
  • Comunidades virtuales para personas transgénero
  • Grupos de apoyo de personas trans en un centro comunitario local de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero y en duda
  • Personas cisgénero que sean aliadas de las personas trans
  • Organizaciones nacionales estadounidenses, como National Center for Transgender Equality (Centro Nacional para la Igualdad Transgénero), Human Rights Campaign (Campaña por los Derechos Humanos), la ACLU (American Civil Rights Union, Unión Estadounidense por las Libertades Civiles)  o la GLAAD (Gay and Lesbian Alliance Against Defamation, Alianza Gay y Lésbica contra la Difamación) 
  • Si eres estudiante, intenta buscar algún adulto en quien confíes, como un profesor o algún secretario académico, que sea un aliado.

No todas las personas viven en un lugar que tenga una secretaría académica que brinde apoyo o un centro comunitario de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o en duda. En ese caso, Internet puede ayudarte a encontrar comunidades virtuales y apoyo para lidiar con la transfobia y la discriminación.

Si eres joven y recibes hostigamiento transfóbico en la escuela, es importante que le digas a alguien, incluso si te da miedo. A veces, las personas jóvenes que experimentan transfobia en la escuela dejan de asistir, lo que puede afectar sus calificaciones, amistades y planes futuros. Es posible que algunas escuelas tengan una política contra el hostigamiento y la intimidación y, además, algunos estados adoptaron la Safe Schools Law (Ley de Escuelas Seguras), lo que significa que los administradores de tu escuela tienen la obligación legal de detener el hostigamiento. Si es posible, pide ayuda a algún adulto o profesor que sea un aliado de las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o en duda.

Si sufres la transfobia y eso te hace sentir deprimido o hace que pienses en suicidarte, hay ayuda disponible:

  • The Trevor Project (El Proyecto Trevor)
  • Trans Lifeline es una línea directa para situaciones de crisis integrada por personas trans y para ellas.

Texto extraído de: https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/orientacion-sexual-y-genero/trans-e-identidades-de-genero-no-conforme/que-es-la-transfobia

La homosexualidad y el cristianismo no tienen por qué estar en conflicto

El drama en el estado de Indiana la semana pasada, y el debate más amplio sobre las llamadas leyes de libertad religiosa en Estados Unidos, presenta a la homosexualidad y al cristianismo como fuerzas en feroz colisión. No lo son; al menos no en varias denominaciones importantes, que han llegado a un nuevo concepto de lo que decreta y no decreta la Biblia, de lo que se puede adivinar sobre la voluntad divina y lo que no.

Y la homosexualidad y el cristianismo no tienen por qué estar en conflicto en ninguna iglesia. Es comprensible que muchos cristianos los consideren incompatibles, pero eso es un efecto no tanto de la fuerza del odio sino de la influencia de la tradición. No es fácil sacudirse creencias osificadas a lo largo de los siglos.

Pero a fin de cuentas, seguir viendo a gays, lesbianas y bisexuales como pecadores es una decisión. Es una elección. Es darle prioridad a pasajes desperdigados de textos antiguos sobre todo lo que se ha aprendido desde entonces, como si se hubiera detenido el tiempo y los avances de la ciencia y el conocimiento no significaran nada.

Es pasar por alto el grado en que todas las escrituras reflejan los prejuicios y puntos ciegos de sus respectivos autores, culturas y eras. Es elevar la obediencia acrítica por encima de la observancia inteligente, por encima de la evidencia que tenemos enfrente, pues ver honestamente a los gays, las lesbianas y los bisexuales es ver que todos somos el mismo magnífico enigma, ni más ni menos deficientes, ni más ni menos dignos.

La mayoría de los padres de chicos homosexuales se dan cuenta de esto, así como la mayoría de los hijos de padres homosexuales. Es una verdad menos ambigua que cualquier escritura, menos complicada que cualquier credo.

Así pues, nuestro debate sobre libertad religiosa debería de contemplar liberar a las religiones y a las personas religiosas de prejuicios a los que no necesitan aferrarse y que efectivamente podrían desechar, del mismo modo en que han desechado otros aspectos de la historia de su fe, cediendo como debe de ser a la ilustración de la modernidad.

“El concepto humano de lo que es pecaminoso ha cambiado con el tiempo”, señala David Gushee, cristiano evangélico que enseña ética cristiana en la Universidad Mercer. Él refuta abiertamente la censura que hace su fe a las relaciones del mismo sexo.

Por mucho tiempo, observa, “los cristianos pensaron que la esclavitud no era pecaminosa, hasta que finalmente llegaron a la conclusión de que sí lo es. Se pensaba que los anticonceptivos eran pecaminosos cuando empezaron a producirse, y ahora muy pocos protestantes y no muchos católicos lo piensan así”. Tienen un sentido evolucionado de lo que está bien y lo que está mal, aunque, advirtió, “podemos encontrar apoyo escritural de la idea de que todo el sexo debe de ser procreativo”.

Los cristianos también se han apartado de los escrituras en lo que se refiere a los roles de género. “En Estados Unidos se ha abandonado la idea de que las mujeres son de segunda clase y están subordinadas al hombre, aunque la Biblia claramente enseña eso”, señala Jimmy Creech, ex pastor de la iglesia metodista unida: él fue separado del ministerio de la iglesia por haber celebrado una unión homosexual en 1999. “Dijimos que aunque eso es parte de la cultura y la historia de la Biblia, ya no es apropiado para nosotros en la actualidad”.

La religión va a ser el último bastión y el refugio más terco de la homofobia. Dará licencia para discriminar. Hará que los adolescentes homosexuales en familias fundamentalistas agonicen sin ninguna necesidad: ¿Estoy mal? ¿Estoy condenado?

“La religión cristiana conservadora es el último baluarte contra la aceptación plena de la comunidad LGBT”, asegura Gushee. Las encuestas lo respaldan. La mayoría de los estadounidenses, incluyendo una mayoría de católicos y de judíos, apoyan la igualdad matrimonial. Pero una encuesta de 2014 del Instituto de Investigaciones de Religiones Públicas mostró que aunque 62 por ciento de los protestantes blancos de denominaciones tradicionales apoyan el matrimonio homosexual, solo 38 por ciento de los protestantes negros, 35 por ciento de los protestantes hispanos y 28 por ciento de protestantes evangélicos blancos están en favor.

Y, como he dicho anteriormente, esos protestantes evangélicos tienen un poder considerable en las primarias republicanas, por lo que hablan con voz muy fuerte en la escena política. No es por accidente que ninguno de los prominentes republicanos de los que se piensa que podrían contender por la presidencia favorece el matrimonio homosexual. Y ninguno de ellos se unió al coro generalizado de protestas por la discriminativa ley de libertad religiosa de Indiana. Ellos tienen que preocuparse por la votación de Iowa y las primarias de Carolina del Sur.

¿Podría cambiar esto? Hay un impresionante cuerpo de bibliografía, que está en rápido crecimiento, que examina la misma tradición y los textos que han moldeado la condena cristiana contra las relaciones del mismo sexo y demuestra que esos puntos de referencia fácilmente podrían entenderse de otro modo.

La versión de Gushee sobre el tema, “Changing Our Mind”, fue publicada a fines del año pasado. Además está el libro “God and the Gay Christian”, de Matthew Vines, que ha recibido una atención considerable y ha atraído a un gran público por su elocuente versión de lo que realmente comunica el Nuevo Testamento, que es en el que los evangélicos se basan y al que hacen referencia.

Evaluando sus escasas referencias a la homosexualidad, el estudioso señala que en ese tiempo no existía la consciencia de que la atracción al mismo sexo podía ser una parte fundamental de la identidad personal, o que la intimidad homosexual podría ser una expresión de amor dentro del contexto de una relaciones exteriores enriquecedora.

“Se entendía como un exceso, como la ebriedad, al que se entregaba la persona al perder el control, no como una identidad única”, me explicó Vines, agregando que el rechazo de san Pablo a las relaciones del mismo sexo, en la primera epístola a los romanos, es “parecido a su rechazo de la ebriedad y de la glotonería”.

Y Vines señala que el Nuevo Testamento, al igual que el Antiguo, delinea conductas buenas y malas que prácticamente todos consideran arcaicas e irrelevantes hoy en día. ¿Por qué considerar de otro modo la descripción de la conducta homosexual?

Creech y Mitchell Gold, destacado fabricante de muebles y filántropo gay, fundó un grupo de defensoría, Fe en América, que aspira a reparar los daños causados en personas LGBT por lo que él llama “intolerancia basada en la religión”. Gold me dijo que habría que hacer que los jerarcas religiosos “quitaran a la homosexualidad de la lista de pecados”.

Su mandamiento es valioso y está justificado. Todos nosotros, al margen de nuestras tradiciones religiosas, deberíamos saber que no está bien decirles a los gays que viven en pecado.

Artículo escrito por Ben Wiseman para el New York Times, https://www.nytimes.com/es/2015/04/07/espanol/opinion/comentario-la-homosexualidad-y-el-cristianismo-no-tienen-por-que-estar-en-conflicto.html

La compleja realidad de ser gay en América Latina

Una noche de febrero de 2008, Luis Alberto Rojas Marín dice que su vida cambió para siempre.

A los 26 años de edad, este hombre gay peruano fue arrestado por agentes de la policía mientras regresaba a casa poco después de la medianoche. Durante las seis horas estuvo bajo custodia policial, dice, fue desvestido, violado con un bastón y abusado verbalmente por agentes de policía antes de ser soltado.

Todo esto, dice, por su sexualidad.

Las autoridades peruanas investigaron el incidente e informaron que Marín fue detenido luego de que vecinos informaran de personas desconocidas en las inmediaciones de la carretera. Las autoridades también informaron a la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha estado investigando las acusaciones, que habían realizado una investigación exhaustiva y no encontraron indicación alguna de los actos descritos por Marín.

En los nueve años desde ese entonces, Marin se ha quejado, pero pocos han escuchado. Después de varios intentos fallidos para que su caso sea oído en Perú, Marin lo llevó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, que monitorea y protege los derechos humanos en las Américas. La comisión escuchó su caso el 1 de diciembre.

Marin dice que espera tener una respuesta pronto – no está claro cuando la comisión emitirá su fallo – pero lo que realmente quiere es justicia para cualquier otra persona que pueda haber sido violada o torturada por su sexualidad.

“Me hubiera gustado poder haber pasado la página con este tema, y poner esto detrás de mí, pero estoy mostrando mi cara para todos (los que han sido víctimas)”, dice. “No estoy haciendo esto por mí, estoy haciendo esto porque soy un ser humano que suplica y pide justicia para todas las personas que han sido víctimas y cualquier persona que podría haber muerto”.

Su caso no es aislado. Casi 600 personas murieron a lo largo de América Latina por la violencia contra la población LGBT entre enero de 2013 y marzo de 2014, según un informe de la CIDH de 2015.

El informe de la CIDH y otros informes de la región muestran que la violencia contra las personas LGBT es cada vez más extrema. A menudo son apedreados, torturados y violados antes de ser asesinados, y los crímenes suelen quedar impunes.

Muchas veces, los crímenes contra la población LGBT no son reportados por miedo a las represalias y el escepticismo del sistema de justicia.

Violencia a pesar de las leyes progresistas de protección a la comunidad LGBT

América Latina ofrece una narrativa contradictoria: la región tiene las tasas más altas de violencia contra la comunidad LGBT, según una investigación realizada por Transgender Europe, una organización no gubernamental, pero también tiene algunas de las leyes más progresistas para la igualdad y la protección LGBT.

Mientras que muchos derechos LGBT en los Estados Unidos están enredados en disputas legales en estados individuales, en América Latina, las leyes sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción, el cambio de género en las tarjetas nacionales de identidad y las leyes contra la discriminación entraron en vigor en la década pasada, muchos de ellos antes de que la Corte Suprema de Estados Unidos legalizara el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, prometió recientemente seguir impulsando una ley que permita matrimonios entre personas del mismo sexo. La ley chilena ya permite a las parejas del mismo sexo entrar en uniones civiles y las leyes del crimen de odio del país incluyen protección por orientación sexual.

Sin embargo, los jóvenes LGBT en Chile dicen que todavía tienen miedo.

Sebastián Urrutia Lutz, un hombre gay, fue atacado en 2012 por un grupo de hombres mientras salía de una fiesta en un barrio gay de Santiago. Sebastián dice que había testigos allí mientras él era salvajemente golpeado en la calle. Le dice a CNN que nadie ha sido procesado por los eventos de esa noche.

Después de su ataque -y después de ver la ola de violencia anti-LGBT que se está extendiendo en la región- Lutz dice que no se siente seguro en absoluto.

“He escuchado historias de otras personas que han muerto, y amigos que me dicen que otros han sido golpeados por otras pandillas”, dice. “Es frustrante oír esto todos los días y que nadie haga nada al respecto”.

Y agrega: “Vivimos aquí, así que tenemos que lidiar con ello, pero es desgarrador”.

Lutz argumenta que mientras más personas LGBT han estado revelando públicamente su sexualidad en Chile, parte de la violencia es una reacción negativa a la aceptación creciente de la sociedad de la comunidad LGBT.

“Eso ha hecho que mucha gente que no le gusta (la gente LGBT) se sienta más frustrada porque nuestra sociedad nos acepta y nos considera personas normales”, dice. “Ellos están muy enfadados y quieren expresar eso”.

Hoy en día, el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal en Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y en varios estados mexicanos, además de la Ciudad de México. El presidente mexicano Enrique Peña Nieto firmó una medida propuesta en 2016 para hacerla legal en todo el país, pero la comisión parlamentaria que se ocupa de cambios en la constitución votó a favor de derribar la propuesta de Peña Nieto.

Chile y Ecuador permiten las uniones civiles entre personas del mismo sexo.

Catorce países latinoamericanos también han aprobado leyes que prohíben la discriminación en el lugar de trabajo basada en la orientación sexual. Muchos países como Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay ahora permiten que las parejas del mismo sexo adopten.

En Bolivia, se permite a las personas transgénero y transexuales cambiar sus tarjetas de identificación nacional, pero el país -junto con Paraguay– ha instituido una prohibición constitucional a los matrimonios entre personas del mismo sexo.

El progreso en la aceptación LGBT

Para Javier Corrales, profesor de ciencias políticas en el Amherst College, hay tendencias positivas en la región. Pero dice que es difícil saber si la violencia está aumentando o si las víctimas ahora están más cómodas hablando en contra de sus agresores.

“Hace quince años, hace 20 años, la región probablemente parecía un poco desesperanzada – y aún así hemos visto progresos, por lo que uno podría sacar lecciones de eso”, dice.

Corrales agrega que una de las lecciones más importantes de la región “es que en América Latina, los movimientos LGBT pudieron conectarse con los defensores de los derechos humanos, y esa alianza resultó muy fructífera”.

Luis Larraín, presidente del grupo chileno LGBT iguales, dice que su país puede no ser tan avanzado como otros en América Latina, pero ha avanzado.

“En los últimos años ha habido un cambio muy notable por parte del pueblo, con su apoyo, y en el plano político, con un gobierno que ha aprobado las uniones civiles”, dice.

Por otra parte, Venezuela encabeza la lista de la falta de derechos para las parejas del mismo sexo o miembros del grupo LGBT, dice Omar Encarnación, politólogo del New York’s Bard College y autor de Out in the Periphery: Latin America’s Gay Rights Revolution (La Revolución Latinoamericana de los Derechos Gay).

El gobierno tradicionalmente izquierdista no ha hecho casi ningún progreso significativo en el reconocimiento o protección de miembros de la comunidad LGBT. La situación “desestima esta idea que cuanto más hacia la izquierda estés, es más probable seas favorable a la comunidad gay”, dice Encarnación.

Las parejas del mismo sexo no tienen protección o derechos bajo la ley venezolana, y actualmente no hay mecanismos para que una persona transgénero o transexual cambie su nombre y género en sus documentos legales.

Un informe de 2015 elaborado por asociaciones venezolanas LGBT para las Naciones Unidas dijo que los miembros de la comunidad “viven constantemente situaciones de discriminación” y que la falta de protección para los ciudadanos LGBT “los hace ciudadanos indefensos en un ambiente de crecimiento alarmante de homofobia y transfobia”.

En diciembre de 2016, Isabella Saturno y su pareja fueron reprendidas en un restaurante de Tony Roma en Caracas por ser “demasiado cariñosas”.

“El gerente nos trajo la cuenta y nos pidió que no fuéramos tan cariñosas, mi pareja y yo nos comportamos como una pareja normal, un abrazo o un pequeño beso, un nivel normal de afecto de una pareja enamorada”, dice Saturno.

Su experiencia provocó protestas y Tony Roma’s respondió diciendo que el tipo de acciones que llevaron al incidente “son inapropiadas en lugares públicos y van en contra de la moral y el respeto hacia los demás”. Añadieron que el restaurante “orgullosamente sirve a personas de todas las razas, religiones y preferencias sexuales”.

“Venezuela desafortunadamente está en el último lugar de América Latina”, dice Ana Margarita Rojas, quien trabaja para una organización LGBT en Venezuela. “La situación es muy mala, estamos siempre en el limbo”.

El grupo de Rojas, Reflejos de Venezuela, pretende cambiarlo educando y creando un censo de personas LGBT que viven en Venezuela. Ella dice que espera que sus esfuerzos ayuden a cambiar las percepciones de la gente.

A pesar de todo el marketing y el esfuerzo que su organización y otros en toda Venezuela han puesto en los últimos años, tienen muy poco que mostrar, le dice a CNN.

“Mi pareja y yo somos una pareja de lesbianas con un niño en busca de reconocimiento”, explica, agregando que hay muy pocas parejas que se dan a conocer porque temen represalias contra ellos o sus hijos.

Raíces culturales y religiosas

Las iglesias católica y evangélica también juegan un papel importante en la formación de la opinión social y política en la región.

“Si nos fijamos en la religión como variable, lo que encontramos es que cuanto más católico sea el país, más probabilidades habrán de aceptar la homosexualidad y viceversa”, dice Encarnación.

“Cuanto más protestantes son, menos probabilidades tienen de aceptar esto y menos probabilidades tienen de tener una legislación activa sobre los derechos de los homosexuales”, añade.

Encarnación añade que las personas LGBT que viven en países dominados por iglesias evangélicas tienden a ser las que tienen más dificultades.

Las iglesias católica y evangélica tienen puntos de vista similares sobre la homosexualidad, aunque hay diferencias notables.

Aunque ambos se oponen a la homosexualidad, “el clero católico tiende a ser menos opuesto a los estatutos contra la discriminación que el clero evangélico”, explica Corrales.

“A veces, el clero católico se ha pronunciado a favor de las uniones civiles mientras todavía se oponen al matrimonio homosexual”, añade.

Crissthian Manuel Olivera Fuentes, que trabaja para MHOL, el Movimiento Homosexual de Lima, dice que algunos sacerdotes evangélicos en el Perú han salido con fuerza en los últimos meses predicando que la homosexualidad es una enfermedad que se puede curar.

Los activistas que hablaron con CNN dicen que los jóvenes LGBT latinoamericanos también continúan luchando con una cultura de “machismo” y sexismo. Los niños y los hombres son empujados a ser viriles y tienen un orgullo masculino exagerado. Las mujeres son empujadas a ser sumisas a sus maridos y actúan muy femeninas.

Perspectivas regionales: todavía hay trabajo por hacer

Según los analistas, el panorama conjunto en América Latina es alentador, pero todavía hay mucho de qué preocuparse.

Marin dice que independientemente del resultado de su caso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, nunca dejará de pelear.

“Todos debemos ser tratados por igual”, dice.

Los activistas con los que CNN habló dicen que les gustaría ver más reconocimiento de las parejas del mismo sexo, así como la legalización del matrimonio a través del continente. También les gustaría ver menos impunidad por los crímenes contra las personas LGBT y un acceso más amplio a la atención de la salud y el asesoramiento para los miembros de la población LGBT.

En la región, la opinión pública parece estar cambiando hacia la tolerancia. Una encuesta realizada por ILGA mostró que el 81% de las personas en las Américas no tienen preocupación por la sexualidad de sus vecinos.

“Algunos creen que la bisexualidad es un fetiche, como que estás dispuesto a lo que sea”

“Siento que es como un secreto oscuro”.

Así describe Matt, un joven graduado que vive en Cambridge, Reino Unido, cómo es ser una persona bisexual en una cita amorosa. “Me asusta cómo reaccionará la gente”, cuenta a la BBC.

“Una chica con la que estaba saliendo me dijo que la sola idea de que yo estuviera con un hombre le daba vuelta el estómago. Luego me bloqueó en todo”, cuenta.

Por eso Matt dice sentirse forzado a mentir sobre su sexualidad para poder simplemente empezar una relación.

Cuando salgo con gente y menciono que soy bisexual, la relación termina. Cuando miento y oculto mi sexualidad, dura. Todavía no sé si debería revelarlo desde el principio o esperar, porque cuanto más espero, más ansioso me pongo, pero no quiero que la relación termine”, explica.

“Siento que si termino en una relación heterosexual, parece que solo estuve experimentando todos estos años, pero si termino en una relación homosexual, la gente dirá que nunca fui bisexual. Y luego, si no tengo una relación monógama, la gente dirá que soy codicioso”.

Matt es una de las personas con las que habló Ben Hunte, periodista de la BBC especializado en temas LGBT, en el marco del Día Internacional de la Visibilidad Bisexual, que se celebra cada 23 de septiembre.

Y si bien cada vez a nivel general existe una mayor aceptación de la comunidad LGBTI, aún persisten muchos mitos sobre la “B”.

“En el acrónimo ‘LGBTI’, la ‘B’ a menudo se eclipsa, lo que lleva a la invisibilidad de las personas bisexuales y a la negación de los detalles sobre su experiencia”, dice la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la ONU.

“Piensan que la bisexualidad es un fetiche”

Nichi Hodgson es una escritora que vive en Londres. Ella dice que salió “tarde” del armario, a los 26 años, y tuvo problemas para explorar quién era debido a las presiones de la sociedad para ser heterosexual u homosexual.

“Es un viaje loco debido a la cantidad de conceptos erróneos“, cuenta. “La gente todavía no logra entender la bisexualidad”.

Nichi también dice que ha tenido que ocultar su bisexualidad en los perfiles de citas online: “Tuve que tener uno heterosexual y uno gay, porque tener uno bisexual me generó serios problemas”.

“Algunas personas piensan que la bisexualidad es un fetiche y una forma codificada de decir sadomasoquismo. Es como que estás dispuesto a lo que sea. Hay un verdadero estigma”, opina.

Pero eso no es todo. Nichi dice haber escuchado decir “que las personas bisexuales no se casan, simplemente se ‘enderezan’ y se casan. Hay una presión social real para ser heterosexual y no bisexual”.

“Mi exnovia solía bromear diciendo que tendría que desinfectarme antes de poder acostarse conmigo porque antes había estado con chicos”, cuenta. “Estaba realmente perturbada. Es muy doloroso”.

“Parece socialmente aceptable ser bifóbico”

Lewis Oakley es un activista y escritor bisexual que vive en Manchester y actualmente tiene una relación con una mujer.

Según Lewis, su novia es juzgada por estar con él y la gente hasta le advierte que él la engañará con un hombre.

Parece que es socialmente aceptable que seas honesto sobre tu discriminación hacia los bisexuales. Nadie me ha dicho ‘Eww, eres de raza mixta, no podría salir contigo’, pero constantemente se me dice que mi bisexualidad no se ajusta a las necesidades de las personas”, cuenta.

Lewis dice que cuando las personas se declaran bisexuales, inmediatamente quitan del abanico de opciones “tanto a los gays como a los heterosexuales, porque ambos los rechazan”.

“Es cierto que muchos hombres homosexuales se declararon bisexuales para cambiar su sexualidad”, explica. “Pero no se dan cuenta de que, aunque para algunas personas la bisexualidad es un trampolín, para otros es un destino“.

Una “epidemia oculta”

Lo que Matt, Nichi y Lewis cuentan no son casos aislados.

La existencia de personas bisexuales es constantemente cuestionada y, a veces, incluso negada. A menudo, la bisexualidad es calificada de inválida, inmoral o irrelevante”, dice la CIDH.

“La bifobia, una de las causas principales de la violencia, discriminación, pobreza y peores niveles de salud mental y física experimentada por las personas bisexuales; se ve alimentada por la falta de visibilidad a menudo presente en comunidades de orientación sexual o identidad de género diversas”, agrega.

De acuerdo con la ONG Stonewall, de Reino Unido, 32% de los bisexuales no son abiertos sobre su orientación sexual con ningún miembro de su familia, comparado con 8% de las lesbianas y los gays.

Por otra parte, un informe de la Universidad Abierta de Inglaterra encontró que las tasas de depresión, ansiedad, autolesiones y suicidio eran más altas entre los bisexuales que en los grupos de heterosexuales y homosexuales.

En el ámbito laboral, una encuesta de la empresa TUC realizada a 1.151 personas LGBT en Reino Unido, 30% de las personas bisexuales dijeron que en el trabajo vivieron tocamientos no deseados en lugares como la rodilla o la parte baja de la espalda.

A su vez, 21% dijo haber experimentado tocamientos no deseados en los genitales, senos o trasero, y 11% haber sufrido violación o acoso sexual en el trabajo.

De acuerdo con la secretaria general de TUC, Frances O’Grady, los resultados revelan una “epidemia oculta”.

“Las personas bisexuales deberían sentirse seguras y apoyadas en el trabajo, pero en cambio están experimentando niveles impactantes de acoso sexual”, dice O’Grady.

“El acoso sexual no tiene lugar en un lugar de trabajo moderno ni en la sociedad en general”.

Este articulo fue extraído de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-49794758

El beso entre un judío y un árabe en Jerusalén recorre el mundo

El español Antonio Rodríguez fue quien capturó la imagen de Matteo y Riccardo, dos italianos que se encontraban en Jerusalén de vacaciones y se atrevieron a besarse en las calles de la capital israelí.

Según declaró Rodríguez, la pareja intentaba sacarse una selfie mientras trataban de darse un beso, sin embargo no podían dar con la toma perfecta. Fue en ese momento que Antonio entró en acción y se ofreció para sacarle una foto.

En ese instante, Matteo, el árabe con pañuelo palestino, y Riccardo, el judío con kipá, posaron frente a una puerta celeste coral y sellaron su amor con un beso.

De esta manera, la fotografía se convirtió en un símbolo contra la intolerancia sexual y sobre el conflicto árabe-israelí.

En declaraciones a medios italianos, los jóvenes hablaron de las agresiones homófobas de las que fueron víctimas durante su viaje en Jerusalén y mencionaron que la idea de hacerse la foto era una manera de combatir la intolerancia y el conflicto entre judíos y palestinos.

Con textos de: http://prensa21.com/el-beso-entre-un-judio-y-un-arabe-en-jerusalen-recorre-el-mundo/

Cada día más series y películas animadas visibilizan a la comunidad LGBTI

Plataformas como Disney y Nickelodeon se han sumado a la visibilización de la comunidad LGBTI .

La inclusión de personajes LGBTI en series y dibujos infantiles comenzó a visibilizarse desde ya hace algunos años, como por ejemplo, en Plaza Sésamo. Hace poco menos de un año, el guionista de la serie Mark Saltzman, en declaraciones al portal queerty.com dijo que cuando escribía a Beto y Enrique, los contextualizaba como una pareja. 

El guionista también reveló que se inspiraba en su relación con el editor de cine Arnold Gasman, para crear las historias de la popular dupla del barrio Sésamo. 

Otro es el caso del famoso “Él”, uno de los villanos del dibujo animado ‘Las Chicas Superpoderosas’. A pesar de tener rasgos masculinos y barba, el villano de Saltadilla es afeminado y usa vestido y zapatos de tacón. En las redes sociales se maneja la teoría de que podría tratarse de un personaje transgénero. Lo mismo sucedería con “Rojo”, el travieso diablillo de la “La Vaca y el Pollito” 

Disney ha sido una plataforma que no ha querido dejar de mostrar su apoyo a la comunidad LGBTI. Fue entonces cuando en uno de los capítulos de la serie animada ‘Star contra las fuerzas del mal’, muestra un beso entre una pareja homosexual.

En otro episodio del dibujo animado,  Jackie Lynn, exnovia de Marco, el mejor amigo de Star (protagonista del dibujo animado), aparece junto a Chloe, una chica que conoció durante su viaje París y que convirtió en su novia.

Nickelodeon es otra gigante que se ha sumado a la visbilización de la comunidad LGBTI, y lo hizo nada más y nada menos que en la producción especial de “La vida moderna de Rocko”. La película, que ya se encuentra disponible en Netflix, muestra el cambio de género de Ralph Bidheadm, hijo de los Bidheadm, quien ahora es Rachel. 

Este texto aparece originalmente en: https://peru21.pe/espectaculos/lgtbi-cinco-caricaturas-peliculas-visibilizan-comunidad-lgtbi-495564?foto=6

“Clínicas de deshomosexualización”, el terror impune de Ecuador

Mientras Alemania aspira a prohibir las “terapias de conversión”, en Ecuador los activistas denuncian que estos centros de tortura a personas LGBTI operan en un contexto de impunidad.

Las llaman “clínicas del terror”. Según las denuncias, en ellas se practican torturas físicas y psicológicas tales como insultos, humillaciones, mala alimentación, golpes, descargas eléctricas e incluso “violaciones correctivas”. El objetivo: “curar” al presunto paciente, es decir, a la víctima. “Curar” su homosexualidad o transexualidad, cueste lo que cueste.

La semana pasada, el ministro de Sanidad alemán, Jens Spahn, anunció su intención de prohibir las llamadas “terapias de conversión” en Alemania este mismo año. “La homosexualidad no es una enfermedad, y por lo tanto no necesita terapia”, dijo el conservador Spahn, abiertamente gay. Sus planes cuentan con un amplio apoyo en el Parlamento alemán.

Sin embargo, el panorama no es optimista en otras partes del mundo. “Es un tema poco explorado, que ha sido denunciado sobre todo en Ecuador, pero que también ocurre en otros lugares de América Latina”, dice a DW Mauricio Albarracín, investigador colombiano. La naturaleza de estas prácticas, no obstante, hace que no existan datos al respecto, más allá de testimonios anecdóticos. Una suerte de secreto -terrible- a voces.

Es en Ecuador donde las denuncias han cobrado más fuerza y, pese al conservadurismo social, los activistas a favor de los derechos de la comunidad LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales) han logrado ir desenmascarando todo un sistema.

El primer caso de estas “clínicas de deshomosexualización” documentado en suelo ecuatoriano data del año 2000. Desde entonces, las historias han ido saliendo a la luz a cuentagotas, aunque algunas revolvieron a la sociedad: en 2008, Paola Concha Zirith fue secuestrada y trasladada a una “clínica” cerca de Quito, donde la violaron para intentar cambiar su orientación sexual. El de Jonathan Vasconez en 2010 fue otro de los casos que causaron revuelo social. Con 23 años, fue internado por mediación de su familia. Estuvo más de un año encerrado. Su caso llegó a los tribunales, pero fue finalmente sobreseído.

Brasil es otro de los países latinoamericanos donde el activismo LGBTI se ha movilizado contra estas “terapias de conversión”

El investigador Albarracín explica que “normalmente estas ‘terapias de conversión‘ están camufladas con otro tipo de terapias contra lo que se considera como personas antisociales; por ejemplo, en centros para atender la drogodependencia”. A menudo, estos centros están gestionados por grupos evangélicos, que aplican su “moral higienista”. Paralelamente, también hay registros de centros que operan en la más absoluta clandestinidad.

Falta de compromiso de los poderes públicos

Diane Rodríguez, presidenta de la Federación Ecuatoriana de Asociaciones LGBTI, afirma que en 2013 las investigaciones del Ministerio de Salud Pública ecuatoriano recogían la existencia de 268 de estas “clínicas”. Sin embargo, critica “toda esa información se perdió con el cambio de gobierno”.

El actual presidente, Lenín Moreno, asumió el cargo en mayo de 2017. Silueta X, asociación de la que también es directora adjunta de Rodríguez, solicitó los datos al nuevo Ministerio. La respuesta, afirma esta activista, fue que “se encuentran perdidos”.

DW intentó ponerse en contacto con las carteras de Salud Pública y de Justicia del Ejecutivo ecuatoriano, pero no obtuvo respuesta.

En enero de 2016, el Comité contra la Tortura de la ONU manifestó su preocupación “por las denuncias de internamiento forzoso y malos tratos” a personas LGBTI en esos centros. El CAT, por sus siglas en inglés, llamó la atención sobre el hecho de que ninguno de los procesos iniciados por la Fiscalía ecuatoriana “hayan concluido en condena”.

La impunidad es, de hecho, una de las grandes preocupaciones de los activistas. “Es complicado finalizar un proceso legal”, subraya Rodríguez, que señala, entre otros factores, la complicidad de los familiares y las presiones que sufren las víctimas. De las decenas de casos que han sido registrados en los últimos años, solo uno terminó en condena: el de Zulema Constante en 2013. Esta joven de Guayaquil tenía entonces 22 años cuando, tras escapar del rechazo familiar a su condición de lesbiana, fue internada contra su voluntad durante 21 días en la “Comunidad Terapéutica Femenina Esperanza”. El responsable fue condenado a pagar 6 dólares y pasar diez días en prisión.

“El Gobierno actual no hace mayor énfasis en este asunto”, afirma Rodríguez, quien critica el “giro ultraderechista” de la administración, en un contexto de “ola de ultraconservadurismo” que a su juicio sufre el país. “Nos atrevemos a decir que ha aumentado la cantidad de centros”, aventura. Pero sin mayor implicación institucional, los activistas están solos contra un sistema clandestino.

Texto originalmente aparecido en: https://www.dinero.com/internacional/articulo/clinicas-de-deshomosexualizacion-el-terror-impune-de-ecuador/273355

Estudio confirma que no hay riesgo de transmisión del VIH si se toman antirretrovirales

La investigación siguió durante ocho años a casi 1.000 parejas de hombres homosexuales, de las que uno de ellos vivía con VIH y tomaba medicamentos antirretrovirales y el otro era VIH negativo. No hubo casos de transmisión durante ese tiempo.

Una investigación realizada entre casi 1.000 parejas de hombres homosexuales confirmó que tomar medicamentos antirretrovirales impide que se transmita el virus del VIH.

El estudio, realizado en Europa y publicado en The Lancet, siguió durante ocho años a 972 parejas de hombres homosexuales, en las que uno de ellos vivía con VIH y tomaba medicamentos antirretrovirales, y el otro era VIH negativo.

No hubo casos de transmisión del virus entre las parejas durante ese tiempo. Esto se debe a que el tratamiento reduce el virus a niveles muy bajos en el cuerpo.

“Que no se puede detectar equivale a que no se puede transmitir”, dijeron los expertos.

Y los investigadores dijeron que es probable que se hayan prevenido alrededor de 472 casos de VIH. En total, las parejas reportaron haber tenido sexo anal sin preservativo un total de 76.088 veces.

Aunque 15 hombres se infectaron con el VIH durante el estudio, las pruebas genéticas mostraron que ninguno de los virus provenía de su pareja principal.

“Nuestros hallazgos proporcionan evidencia concluyente de que el riesgo de transmisión del VIH a través del sexo anal cuando se suprime la carga viral del VIH es efectivamente cero“, dijeron los investigadores.

Alison Rodger, autora del estudio y profesora de enfermedades infeccionas en la University College London, explicó que se sabe que el sexo anal tiene el mayor riesgo de transmisión, pero que los hombres homosexuales deben estar tranquilos.

“Este poderoso mensaje puede ayudar a poner fin a la pandemia del VIH al prevenir su transmisión y abordar el estigma y la discriminación que muchas personas con VIH enfrentan”.

Pidió que todas las personas que viven con VIH tengan acceso a pruebas y a un tratamiento eficaz.

Matt Stokes, de 26 años, fue diagnosticado con VIH en 2016 y empezó a medicarse cuatro semanas después. Las pruebas mostraron que el virus era indetectable en su cuerpo a los tres meses.

“Es un gran alivio y me da confianza saber que no puedo transmitir el virus”, dijo.

“Entre la comunidad gay y mis amigos se ha producido un cambio real en los últimos años: puedes poner ‘indetectable‘ en Grindr, por ejemplo”, dijo sobre la app de citas para homosexuales.

Pero aún queda un largo recorrido antes de que todo el mundo sepa qué significa, agregó. “Algunas personas no quieren creerlo. Tienen un miedo irracional de que no sea cierto”.

Encarando el estigma

Deborah Gold, directora de la organización National AIDS Trust, cree que se debe hacer más para transmitir el mensaje a los trabajadores de la salud y al público en general.

“Debe haber una mayor comprensión de cómo se transmite y no se transmite el VIH, y de que el tratamiento detiene la transmisión. Creemos que esto es vital para abordar el estigma”.

Investigaciones anteriores han demostrado un riesgo nulo para las parejas heterosexuales de transmitir el virus, cuando una persona está recibiendo tratamiento contra el VIH, lo que llevó a ONUSIDA a lanzar su campañaindetectable = no transmisible.

El doctor Ford Hickson, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, dijo que el estudio confirmó que si las personas contienen su VIH con terapia antirretroviral, “no pueden transmitir el virus a otras personas durante el sexo, sin importar el tipo de sexo que tengan”.

En el estudio, los hombres con VIH habían estado tomando terapia antirretroviral durante un promedio de cuatro años antes de empezar, convirtiendo el virus en indetectable, es decir, con carga inferior a 200 copias por mililitros de sangre.

La mayoría de las personas alcanzan este nivel después de tomar el tratamiento diario durante seis meses.

¿Qué es la terapia antirretroviral?

Es una combinación de medicamentos, que deben tomarse diariamente, para detener la replicación del VIH en el cuerpo. No puede curar el VIH, pero puede reducir la cantidad de virus a niveles indetectables en la sangre.

La mayoría de las personas con VIH toman una píldora combinada una vez al día, pero otras pueden tomar hasta cuatro píldoras al día, según sus necesidades de salud específicas. Se recomienda a todos que comiencen el tratamiento inmediatamente después de ser diagnosticados.

“El estudio nos da la confianza para decir, sin lugar a dudas, que las personas que viven con el VIH que reciben un tratamiento eficaz no pueden transmitir el virus a sus parejas sexuales”, dijo el doctor Michael Brady, director médico de la organización benéfica Terrence Higgins Trust, que ayuda a personas con VIH.

“Esto tiene un impacto increíble en la vida de las personas que viven con VIH y es un mensaje poderoso para abordar el estigma relacionado con el VIH”.

En la actualidad, alrededor de 37 millones de personas viven con VIH en el mundo. Según estimaciones de ONUSIDA, en 2017 en América Latina había 1,8 millones de adultos y niños viviendo con VIH.

Extraido de: https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/el-estudio-que-confirma-que-no-hay-riesgo-de-transmision-del-vih-si-se-toman-antirretrovirales/612266

Desde los medios: La Indígena Trans que empezó a ser aceptada

En LGTBI Voz Latina queremos extender las historias posibles, las historias positivas que muestran el triunfo de la tolerancia por sobre el rechazo. La verdad de muchos que han logrado derribar barreras de prejuicio haciendo de este mundo un lugar mejor para vivir, el siguiente articulo es oro puro, disfrútenlo.

Hace siete años “salió del clóset” y su principal desafío ha sido lograr que su pueblo la acepte. Hoy trabaja incansablemente para que otros indígenas como ella se reconozcan.

La joven señala que la aceptación de la familia es el punto más problemático pues si ellos “no te aceptan sientes que estás allá en el vacío, principalmente tu madre porque es la que te trae al mundo, cuando ella te dice: no, yo no quiero que tú seas esto, si tú decides esto te vas de aquí y haz que yo no existo. Es lo más difícil porque madre es una sola y no varias”.

Tener una orientación sexual diferente en los resguardos indígenas no es nada fácil y es un asunto hasta “peligroso”. Con el riesgo de ser discriminados, maltratados y hasta asesinados hay muchos que prefieren permanecer en el clóset.

¿Qué tan difícil es ser una indígena travesti?

Ser una indígena travesti es una situación peligrosa porque en mi etnia no se ve eso. En mi municipio, El Charco, he sido una de las primeras en dar la cara y decidir ser lo que soy. En las comunidades donde he estado siempre me expresan el temor que los vayan a matar, a maltratar, a echar de la casa. Aún es un tabú mi orientación sexual y muchos me preguntan por qué yo decidí ser así.

¿Esos castigos los determina la comunidad en general o las autoridades indígenas?

Según la cultura, es una determinación de los resguardos. Los líderes de las comunidades se reúnen a tomar decisiones sobre lo que se va a hacer, entonces cada territorio tiene sus costumbres y leyes para hacer justicia y establecer los castigos.

¿En qué momento identificó que tenía una orientación sexual diferente?

Eso es de nacimiento, pero me di cuenta cuando tenía 7 años. Mi familia no lo sabía pero yo sí porque había tenido orientaciones cuando estudiaba. Desde entonces ya sabía a lo que me atenía si seguía con ese comportamiento que no podía dominar. Cada día el conocimiento y el avance me fue despertando del lugar donde estaba y a reconocerme y aceptarme como soy.

¿Cuándo tomó la decisión de decirle a su familia?

Cuando tenía 13 años, pero tanto mi familia como mi mamá no me aceptaron al principio, sin embargo hoy me aceptan. En ese entonces fue un momento muy duro, preocupante y peligroso debido a que, según mis raíces, no es aceptado este género porque dicen que es una falta de respeto hacia la raza y la cultura.

¿Cuando era una niña identificó que había otra persona con una orientación sexual diferente dentro del resguardo?

Sí, y actualmente hay muchos, pero el temor de ellos es que les hagan algo. Yo lo decidí en su momento porque en mi familia me dio el apoyo. Además, tras mi preparación como estudiante y por mi participación en muchos eventos escolares tuve la fortaleza de seguir adelante, aceptarme y saber quién era y entender que debía ser alguien para defenderme tanto de mi comunidad como de otras cosas.

¿Cómo es su relación con esa comunidad?

Únicamente mi comunidad, donde nací, me acepta, sin embargo las otras comunidades no lo hacen porque dicen que soy una vergüenza para ellos. Yo les he dicho que: mi vida la decidí así y soy una chica trans pero no lo soy por capricho. Todo esto lo digo con voz dura porque me he preparado, conozco mis derechos y en cualquier momento o situación sé defenderme.

En esa búsqueda de aceptación, ¿De qué manera se está involucrando en procesos donde tiene un espacio la comunidad LGTBI aquí en el municipio?

Ahora me estoy preparando, asistiendo a capacitaciones y conociendo a líderes de asociaciones para que me sigan compartiendo su conocimiento. Yo quiero crear una asociación indígena que apoye a quienes deseen salir del lugar donde están, que no pueden ser felices, a quienes están en el closet porque tienen miedo.


¿Por qué quiere crear esa asociación?

Porque las personas con una orientación sexual diferente, al ver que hay una persona preparada para defenderlos ante cualquier situación, van a aceptarse y tomarán la decisión de decir: yo soy esto y quiero serlo porque así me siento feliz. Pero si no tienen esa fuerza es difícil que puedan reconocerse y aceptar su identidad sexual.

¿Los líderes de su comunidad están dispuestos apoyar a quienes den el paso?

Creo que sí, a mí me dieron el apoyo y me dijeron que cualquier cosa que necesitara, su apoyo o conocimiento, siempre estarían para brindármelo. Ahora, cuando voy a Maíz Blanco, dicto charlas sobre convivencia de género porque en las comunidades indígenas no se abordan estos temas y además no se tiene en cuenta la inclusión de género, ellos creen que solamente son hombres y mujeres, pero hoy hay más.

¿Están haciendo algo para cambiar ese pensamiento en otros resguardos?

Sí, hay un proceso pendiente que yo debo orientar porque soy esa persona que tiene el conocimiento,  la experiencia de lo que es un género diferente. Hay que prestar atención al proceso de surgimiento de los gays, las lesbianas, los travestis y los transgénero.

¿Qué significa la cultura para usted? ¿se involucra en procesos culturales?

La cultura es mi raíz, corre por mis venas. Yo tengo bien claro que, por ser de otro género, no dejaré mi cultura. Siempre he recalcado que la estamos perdiendo porque hoy en día el mundo sigue avanzando, pero eso no implica olvidar nuestras costumbres, ni quiénes somos, por qué somos y de dónde venimos.

¿Qué tiene para decirle a quienes piensan que por el hecho de ser una indígena de la comunidad LGTBI hay una pérdida cultural en usted, que no tiene esa cultura indígena?

Les digo que no se metan eso a la cabeza porque cuando uno sabe quién es y de dónde viene, nunca olvida dónde nació, porque de allá viene una cultura y es la que hace vivir y sentir lo que uno es. Por ser de otro género no he dejado de ser esa misma persona. Siempre tendré en cuenta que soy de otro género, pero tengo mi cultura presente.


¿Qué ha sido lo más difícil en este camino?

Lo más difícil es que te acepte tu familia porque si no lo hace, sientes que estás allá en el vacío. Es muy importante la aceptación de tu madre porque es la que te trae al mundo y cuando ella te dice: no, yo no quiero que tú seas esto, si tú decides esto te vas de aquí y haz que yo no existo, es lo más difícil porque papá puede ser cualquiera, pero madre es una sola.

¿Cuál es su anhelo?

Ser la primera guía de todas las personas con orientación sexual diferente que están escondidas. Que ellos me miren y digan: ya es hora que despertemos, que salgamos de donde estamos, y pasó el tiempo. Ese es mi anhelo y seré la persona más feliz cuando logre un cargo para velar por mi comunidad que hace parte de un género distinto.

¿Qué la hace feliz?

Aceptarme como soy, demostrarle a las personas que aunque no me den su apoyo aún así
yo puedo salir adelante. Ya sé lo quién soy y eso me hace feliz, es lo que deseaba y anhelaba,
hoy lo he cumplido y me sigo preparando para ser una persona reconocida, no solamente por
mi género, sino por el conocimiento que he adquirido cada día.

Este articulo fue originalmente publicado en la web semanarural.com

https://semanarural.com/web/articulo/la-indigena-trans-de-la-comunidad-de-el-charco-que-lucha-por-sus-derechos/965