Vivir como LGBT en zona de guerra

Nixon Ortiz, presidente de la fundación Arco Iris, lucha por el reconocimiento de las personas LGBT en Tumaco, una región donde agredirlas se volvió una demostración de poder.

Cuando tenía 13 años, Nixon Ortiz se despidió de su abuela para irse a vivir con su novio a ‘El Infiernito’, la zona de tolerancia del municipio de Tumaco. Estaba enamorado y listo para aceptar en público su homosexualidad, pero en su cabeza lo asaltaba, día y noche, el mismo pensamiento: “Yo soy marica, negro y pobre, ¿qué futuro me puede esperar?”.

Era 1982 y la sociedad de Tumaco rechazaba a los homosexuales, los perseguía o los obligaba a vivir como parias, arrinconados en ambientes marginales de alcoholismo y drogadicción. Nixon, quien pasó allí su adolescencia, asegura que de no ser por los valores que le inculcó María Ocampo, su abuela, habría terminado en ‘El Infiernito’ toda la vida.

María, mientras hacía sus quehaceres, sin quitar los ojos del fogón o de la escoba, solía decirle a su nieto: “Yo sé que usted es raro, pero eso no importa. Siga adelante. Estudie”. A los 13 años, en vez de estudiar, Nixon trabajaba como empleado doméstico. Barría, trapeaba, cocinaba y, sobre todo, lavaba ropa por montones: la de los Polo, los Jiménez, los Zambrano. Cada día restregaba y enjuagaba hasta once docenas: unas 130 prendas.

Ganaba $1.500 mensuales, y si bien agradecía el trabajo, quería algo más para su vida y lo encontró en la danza. “Me uní a un grupo llamado Escuela Tumaco –cuenta– y fue una revelación. Me di cuenta de que en las artes no cuestionan tu sexualidad. Eres libre. Una persona más”. Nixon pasó por varios grupos folclóricos y descubrió que lo suyo era el currulao, los torbellinos, el patacoré y otros ritmos ancestrales del Pacífico.

Y nunca olvidó el consejo de su abuela. A los 25 años se hizo bachiller, luego se graduó como normalista, estudió un pregrado en etnoeducación y una maestría en liderazgo y gestión escolar en Chile.

Hoy, a los 50 años, Nixon preside la Fundación Arco Iris, que creó con varios compañeros hace siete años para ayudar a la comunidad LGBT de Tumaco. La sede, una casa blanca del barrio Nueva Independencia, es un lugar que acoge, acompaña y apoya a la población LGBT del municipio.

El trabajo más desafiante ha sido luchar por que se reconozcan los crímenes contra la población LGBT en la región. “Este es un pueblo azotado por la violencia. Y en esa violencia, los grupos LGBT han sido víctimas de todo tipo de crímenes: desplazamiento, persecución,
asesinatos. Pero esos crímenes se han infravalorado. Muchos ni siquiera se han registrado. Estamos empeñados en que se reconozcan y salgan a la luz. Que se sepa la verdad. Pedimos verdad”.

Defender los derechos de una minoría vulnerable, en un municipio cuya tasa de homicidios es cuatro veces mayor que la tasa nacional, supone un riesgo latente. En 2017, a Carlos Arturo Paneso, uno de los activistas de la fundación Arco Iris, lo mataron cuando salía de su casa. El propio Nixon arriesga su vida en un municipio donde 15 líderes sociales han sido asesinados desde 2018.

Uno de los casos más crueles contra la población gay ocurrió en mayo de 2017, cuando Alexis Guiño fue torturado, empalado y apuñalado hasta la muerte en la vereda Piñal.

La violencia contra las personas LGBT no responde al azar sino a dinámicas sociales del país, en las que la discriminación no se concibe como un delito grave. Esta población ha sido amenazada, hostigada, violada, asesinada.

La fundación Arco Iris ha recopilado los delitos contra la población gay para llevarlos a la justicia. Su trabajo no ha sido en vano, en gran parte gracias a la fundación Caribe Afirmativo y a Colombia Diversa.

Entre ambas fundaciones entregaron dos informes a la JEP, uno de Antioquia y otro de Tumaco, que documentan los casos de violencia contra la población LGBT en el conflicto armado. Es un hecho histórico, pues por primera vez en la historia mundial se presentó el crimen de persecución contra personas LGBT ante un tribunal de justicia transicional.

En Tumaco, Colombia Diversa presentó un informe de 8 casos, 7 cometidos por las Farc y uno con autor no identificado. Según Daniela Díaz, abogada de la organización, en el municipio se hizo un ejercicio de identificación de patrones de violencia contra personas LGBT. Para calificar estos patrones, se propuso el crimen internacional de persecución, reconocido como de lesa humanidad por el Tribunal de Roma.

“Discriminar –dice Daniela– puede alcanzar los niveles de un crimen internacional. Por eso existe el crimen de persecución desde el tribunal de Núremberg, que juzgó a los peores criminales de la Segunda Guerra, particularmente de los países del eje”.

De acuerdo con los expedientes presentados a la JEP, en Tumaco la violencia contra las personas LGBT por parte de las Farc fue una demostración de poder y una forma hacerse valer en el territorio.

Allí, el grupo guerrillero tenía dos modus operandi. El primero era engañar a varias personas para que se alejaran de la cabecera municipal. Luego, en zona rural, los violentaban de diversas formas: desnudez forzada, acceso carnal violento, golpizas, entre otras.

El segundo modus operandi era el desplazamiento circular, en el que las víctimas eran golpeadas, insultadas, ultrajadas y obligadas a salir del territorio. Tiempo después, cuando regresaban, la historia se repetía. “Ese desplazamiento circular niega por completo la posibilidad de tener un proyecto de vida”, dice Daniela.

La JEP tiene identificados mandos bajos, medios y altos de la guerrilla, y estaría llamada a entregar esa información a los abogados de las Farc para que lo desmovilizados la procesen y, una vez den de sus versiones voluntarias, se refieran a los informes.

Hoy, contar en pasado lo que sucede en Tumaco sería mentir. La violencia continúa. En la región que antes ocupaban el Frente 29 y la columna móvil Daniel Aldana, operan unos 17 grupos armados.

Para Nixon, el miedo es latente, pero no más fuerte que su convicción. Mañana saldrá de nuevo a la calle, con su camiseta amarilla decorada con un Arco Iris bajo el cual se lee, en letras tejidas en hilo negro, muy visibles, la sigla LGBT.

Articulo extraído de: http://justiciarural.com/vivir-como-lgbt-en-zona-de-guerra/

La compleja realidad de ser gay en América Latina

Una noche de febrero de 2008, Luis Alberto Rojas Marín dice que su vida cambió para siempre.

A los 26 años de edad, este hombre gay peruano fue arrestado por agentes de la policía mientras regresaba a casa poco después de la medianoche. Durante las seis horas estuvo bajo custodia policial, dice, fue desvestido, violado con un bastón y abusado verbalmente por agentes de policía antes de ser soltado.

Todo esto, dice, por su sexualidad.

Las autoridades peruanas investigaron el incidente e informaron que Marín fue detenido luego de que vecinos informaran de personas desconocidas en las inmediaciones de la carretera. Las autoridades también informaron a la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha estado investigando las acusaciones, que habían realizado una investigación exhaustiva y no encontraron indicación alguna de los actos descritos por Marín.

En los nueve años desde ese entonces, Marin se ha quejado, pero pocos han escuchado. Después de varios intentos fallidos para que su caso sea oído en Perú, Marin lo llevó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, que monitorea y protege los derechos humanos en las Américas. La comisión escuchó su caso el 1 de diciembre.

Marin dice que espera tener una respuesta pronto – no está claro cuando la comisión emitirá su fallo – pero lo que realmente quiere es justicia para cualquier otra persona que pueda haber sido violada o torturada por su sexualidad.

“Me hubiera gustado poder haber pasado la página con este tema, y poner esto detrás de mí, pero estoy mostrando mi cara para todos (los que han sido víctimas)”, dice. “No estoy haciendo esto por mí, estoy haciendo esto porque soy un ser humano que suplica y pide justicia para todas las personas que han sido víctimas y cualquier persona que podría haber muerto”.

Su caso no es aislado. Casi 600 personas murieron a lo largo de América Latina por la violencia contra la población LGBT entre enero de 2013 y marzo de 2014, según un informe de la CIDH de 2015.

El informe de la CIDH y otros informes de la región muestran que la violencia contra las personas LGBT es cada vez más extrema. A menudo son apedreados, torturados y violados antes de ser asesinados, y los crímenes suelen quedar impunes.

Muchas veces, los crímenes contra la población LGBT no son reportados por miedo a las represalias y el escepticismo del sistema de justicia.

Violencia a pesar de las leyes progresistas de protección a la comunidad LGBT

América Latina ofrece una narrativa contradictoria: la región tiene las tasas más altas de violencia contra la comunidad LGBT, según una investigación realizada por Transgender Europe, una organización no gubernamental, pero también tiene algunas de las leyes más progresistas para la igualdad y la protección LGBT.

Mientras que muchos derechos LGBT en los Estados Unidos están enredados en disputas legales en estados individuales, en América Latina, las leyes sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción, el cambio de género en las tarjetas nacionales de identidad y las leyes contra la discriminación entraron en vigor en la década pasada, muchos de ellos antes de que la Corte Suprema de Estados Unidos legalizara el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, prometió recientemente seguir impulsando una ley que permita matrimonios entre personas del mismo sexo. La ley chilena ya permite a las parejas del mismo sexo entrar en uniones civiles y las leyes del crimen de odio del país incluyen protección por orientación sexual.

Sin embargo, los jóvenes LGBT en Chile dicen que todavía tienen miedo.

Sebastián Urrutia Lutz, un hombre gay, fue atacado en 2012 por un grupo de hombres mientras salía de una fiesta en un barrio gay de Santiago. Sebastián dice que había testigos allí mientras él era salvajemente golpeado en la calle. Le dice a CNN que nadie ha sido procesado por los eventos de esa noche.

Después de su ataque -y después de ver la ola de violencia anti-LGBT que se está extendiendo en la región- Lutz dice que no se siente seguro en absoluto.

“He escuchado historias de otras personas que han muerto, y amigos que me dicen que otros han sido golpeados por otras pandillas”, dice. “Es frustrante oír esto todos los días y que nadie haga nada al respecto”.

Y agrega: “Vivimos aquí, así que tenemos que lidiar con ello, pero es desgarrador”.

Lutz argumenta que mientras más personas LGBT han estado revelando públicamente su sexualidad en Chile, parte de la violencia es una reacción negativa a la aceptación creciente de la sociedad de la comunidad LGBT.

“Eso ha hecho que mucha gente que no le gusta (la gente LGBT) se sienta más frustrada porque nuestra sociedad nos acepta y nos considera personas normales”, dice. “Ellos están muy enfadados y quieren expresar eso”.

Hoy en día, el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal en Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y en varios estados mexicanos, además de la Ciudad de México. El presidente mexicano Enrique Peña Nieto firmó una medida propuesta en 2016 para hacerla legal en todo el país, pero la comisión parlamentaria que se ocupa de cambios en la constitución votó a favor de derribar la propuesta de Peña Nieto.

Chile y Ecuador permiten las uniones civiles entre personas del mismo sexo.

Catorce países latinoamericanos también han aprobado leyes que prohíben la discriminación en el lugar de trabajo basada en la orientación sexual. Muchos países como Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay ahora permiten que las parejas del mismo sexo adopten.

En Bolivia, se permite a las personas transgénero y transexuales cambiar sus tarjetas de identificación nacional, pero el país -junto con Paraguay– ha instituido una prohibición constitucional a los matrimonios entre personas del mismo sexo.

El progreso en la aceptación LGBT

Para Javier Corrales, profesor de ciencias políticas en el Amherst College, hay tendencias positivas en la región. Pero dice que es difícil saber si la violencia está aumentando o si las víctimas ahora están más cómodas hablando en contra de sus agresores.

“Hace quince años, hace 20 años, la región probablemente parecía un poco desesperanzada – y aún así hemos visto progresos, por lo que uno podría sacar lecciones de eso”, dice.

Corrales agrega que una de las lecciones más importantes de la región “es que en América Latina, los movimientos LGBT pudieron conectarse con los defensores de los derechos humanos, y esa alianza resultó muy fructífera”.

Luis Larraín, presidente del grupo chileno LGBT iguales, dice que su país puede no ser tan avanzado como otros en América Latina, pero ha avanzado.

“En los últimos años ha habido un cambio muy notable por parte del pueblo, con su apoyo, y en el plano político, con un gobierno que ha aprobado las uniones civiles”, dice.

Por otra parte, Venezuela encabeza la lista de la falta de derechos para las parejas del mismo sexo o miembros del grupo LGBT, dice Omar Encarnación, politólogo del New York’s Bard College y autor de Out in the Periphery: Latin America’s Gay Rights Revolution (La Revolución Latinoamericana de los Derechos Gay).

El gobierno tradicionalmente izquierdista no ha hecho casi ningún progreso significativo en el reconocimiento o protección de miembros de la comunidad LGBT. La situación “desestima esta idea que cuanto más hacia la izquierda estés, es más probable seas favorable a la comunidad gay”, dice Encarnación.

Las parejas del mismo sexo no tienen protección o derechos bajo la ley venezolana, y actualmente no hay mecanismos para que una persona transgénero o transexual cambie su nombre y género en sus documentos legales.

Un informe de 2015 elaborado por asociaciones venezolanas LGBT para las Naciones Unidas dijo que los miembros de la comunidad “viven constantemente situaciones de discriminación” y que la falta de protección para los ciudadanos LGBT “los hace ciudadanos indefensos en un ambiente de crecimiento alarmante de homofobia y transfobia”.

En diciembre de 2016, Isabella Saturno y su pareja fueron reprendidas en un restaurante de Tony Roma en Caracas por ser “demasiado cariñosas”.

“El gerente nos trajo la cuenta y nos pidió que no fuéramos tan cariñosas, mi pareja y yo nos comportamos como una pareja normal, un abrazo o un pequeño beso, un nivel normal de afecto de una pareja enamorada”, dice Saturno.

Su experiencia provocó protestas y Tony Roma’s respondió diciendo que el tipo de acciones que llevaron al incidente “son inapropiadas en lugares públicos y van en contra de la moral y el respeto hacia los demás”. Añadieron que el restaurante “orgullosamente sirve a personas de todas las razas, religiones y preferencias sexuales”.

“Venezuela desafortunadamente está en el último lugar de América Latina”, dice Ana Margarita Rojas, quien trabaja para una organización LGBT en Venezuela. “La situación es muy mala, estamos siempre en el limbo”.

El grupo de Rojas, Reflejos de Venezuela, pretende cambiarlo educando y creando un censo de personas LGBT que viven en Venezuela. Ella dice que espera que sus esfuerzos ayuden a cambiar las percepciones de la gente.

A pesar de todo el marketing y el esfuerzo que su organización y otros en toda Venezuela han puesto en los últimos años, tienen muy poco que mostrar, le dice a CNN.

“Mi pareja y yo somos una pareja de lesbianas con un niño en busca de reconocimiento”, explica, agregando que hay muy pocas parejas que se dan a conocer porque temen represalias contra ellos o sus hijos.

Raíces culturales y religiosas

Las iglesias católica y evangélica también juegan un papel importante en la formación de la opinión social y política en la región.

“Si nos fijamos en la religión como variable, lo que encontramos es que cuanto más católico sea el país, más probabilidades habrán de aceptar la homosexualidad y viceversa”, dice Encarnación.

“Cuanto más protestantes son, menos probabilidades tienen de aceptar esto y menos probabilidades tienen de tener una legislación activa sobre los derechos de los homosexuales”, añade.

Encarnación añade que las personas LGBT que viven en países dominados por iglesias evangélicas tienden a ser las que tienen más dificultades.

Las iglesias católica y evangélica tienen puntos de vista similares sobre la homosexualidad, aunque hay diferencias notables.

Aunque ambos se oponen a la homosexualidad, “el clero católico tiende a ser menos opuesto a los estatutos contra la discriminación que el clero evangélico”, explica Corrales.

“A veces, el clero católico se ha pronunciado a favor de las uniones civiles mientras todavía se oponen al matrimonio homosexual”, añade.

Crissthian Manuel Olivera Fuentes, que trabaja para MHOL, el Movimiento Homosexual de Lima, dice que algunos sacerdotes evangélicos en el Perú han salido con fuerza en los últimos meses predicando que la homosexualidad es una enfermedad que se puede curar.

Los activistas que hablaron con CNN dicen que los jóvenes LGBT latinoamericanos también continúan luchando con una cultura de “machismo” y sexismo. Los niños y los hombres son empujados a ser viriles y tienen un orgullo masculino exagerado. Las mujeres son empujadas a ser sumisas a sus maridos y actúan muy femeninas.

Perspectivas regionales: todavía hay trabajo por hacer

Según los analistas, el panorama conjunto en América Latina es alentador, pero todavía hay mucho de qué preocuparse.

Marin dice que independientemente del resultado de su caso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, nunca dejará de pelear.

“Todos debemos ser tratados por igual”, dice.

Los activistas con los que CNN habló dicen que les gustaría ver más reconocimiento de las parejas del mismo sexo, así como la legalización del matrimonio a través del continente. También les gustaría ver menos impunidad por los crímenes contra las personas LGBT y un acceso más amplio a la atención de la salud y el asesoramiento para los miembros de la población LGBT.

En la región, la opinión pública parece estar cambiando hacia la tolerancia. Una encuesta realizada por ILGA mostró que el 81% de las personas en las Américas no tienen preocupación por la sexualidad de sus vecinos.

El salón de peluquería que cambia la visión de los transgénero en Pakistán

El salón de belleza de Bebo Haider es pequeño, luminoso y está decorado con tres grandes fotografías, las de modelos transgénero que se convirtieron en sus clientes, porque el salón Karachi es uno de los pocos en Pakistán que los atiende sin juzgarlos.

Tarawah, en un barrio de clase media de la extensa ciudad portuaria del sur del país, es propiedad de Haider, una transgénero que llegó a Karachi en 2003 desde un pequeño pueblo rural en la provincia sureña de Sindh con el sueño de convertirse en una esteticista.

No fue fácil. Incluso cuando la dueña de un salón en un elegante barrio de Karachi decidió arriesgarse con ella, los clientes rechazaron sus servicios o no le devolvieron el salud, según contó a la AFP.

Dijo que pasaron dos años hasta que un cliente habitual del salón finalmente le devolvió el saludo, pero el deshielo, al menos para ese cliente, estaba completo.

“Después de ese día no se peinaría ni maquillaría con nadie más que yo en el salón”, dijo Haider a la AFP sin esconder su orgullo, sentada en su sillón de peluquería. “Los buenos modales te dan el mundo”, comentó.

Las personas transgénero -conocidas en Pakistán como “khawajasiras” -un término general que denota un tercer sexo que incluye transexuales, travestis y eunucos- han luchado por sus derechos en el país profundamente patriarcal y conservador durante mucho tiempo.

Organizadas y políticamente activas, en muchos aspectos estas personas han logrado avances impresionantes.

En 2009, Pakistán se convirtió en uno de los primeros países del mundo en reconocer legalmente a un tercer sexo.

El año pasado, el parlamento de Pakistán aprobó una histórica ley que otorga a las personas transgénero el derecho a determinar su propia identidad de género en todos los documentos oficiales, incluida la elección de una combinación de ambos sexos.

Un canal de televisión pakistaní puso en el aire el primer presentador de noticias transgénero del país en 2018, y varios también se han presentado como candidatos en elecciones.

Pero, a pesar de estos avances, muchos todavía viven diariamente como parias, a menudo reducidos a la mendicidad y la prostitución, sometidos a extorsión y discriminación o víctimas de violencia.

Haider tuvo que luchar duro para evitar ese destino. Una vez que se afianzó con su primer trabajo, comenzó a crecer políticamente y se tornó activista, uniéndose a organizaciones de derechos transgénero y, finalmente, convirtiéndose en la presidenta de Sabrang, un grupo comunitario.

Cuando una organización holandesa dijo que quería financiar un proyecto para empoderar a la comunidad transgénero, ella y un socio aprovecharon la oportunidad de abrir su propio salón, que, dicen, es el primer salón de belleza de propiedad y gestión transgénero en Pakistán.

“Nunca miré hacia atrás”, dijo Haider a la AFP.

– Un símbolo –

Los transgénero a menudo son juzgados, acosados o incluso se les niega la entrada en otros salones, dijeron ella y sus clientes a AFP.

“Cuando nos sentábamos junto a las damas en el salón, se sentían nerviosas, confundidas e incluso sentían repulsión de nosotras. (Pero) también somos seres humanos”, dijo Mahi Doll, una cliente de Tarawah de 21 años.

El salón de Haider, dice Doll, es más que un espacio seguro para que sus clientes se arreglen y peinen. “Este es un símbolo de empoderamiento transgénero”, dijo a AFP.

El salón está localizado en el interior de un mercado muy popular, rodeado de supermercados y tiendas de leche. Cuando Haider abrió el negocio, dijo, los vecinos eran tan hostiles que sintió miedo.

“Cuando llegué a la tienda, lucía un aspecto duro para que la gente no se atreviera a meterse conmigo”, recordó.

Le advirtió a sus clientes que se vistieran de manera conservadora y desplegó la estrategia que había funcionado tan bien antes: buenos modales.

Y todo funcionó bien.

“Cada vez que ella nos ve, nos saluda con buen corazón y trata a todos muy amablemente”, dijo Mohammad Akram, de 40 años y dueño de una tienda de leche al lado del salón.

“No nos interesa cuál es su género”, agregó.

– “¿Me veo bien?” –

Muchas personas transgénero actualmente en Pakistán afirman ser herederos culturales de los eunucos que prosperaron en las cortes de los emperadores mongoles que gobernaron el subcontinente indio durante dos siglos, hasta que los británicos llegaron en el siglo XIX y los prohibieron.

Ahora, según varios estudios, las personas que se identifican como transgénero suman al menos medio millón en Pakistán, posiblemente hasta dos millones, de acuerdo TransAction, una organización de defensa de sus derechos.

Haider y otros activistas que la ayudan tiene la esperanza de que el salón sea apenas el primer paso en el camino hacia el empoderamiento económico de su comunidad.

“La conciencia ha comenzado a extenderse ahora de que podemos hacer trabajos (respetables) también”, dijo Haider, para quien iniciativas como su salón como una “forma práctica” de normalizar a las personas transgénero en Pakistán.

Durante la visita de AFP a Tarawah, la clienta Mahi Doll se sentó en una silla reclinable negra para un tratamiento de lavado y corte del cabello, y luego una manicura.

Seguidamente, Haider inició el proceso de maquillar a Doll, aplicando cuidadosamente el delineador. “El maquillaje de ojos es la esencia”, explicó.

Después de terminar los ojos de Doll, Haider se volvió hacia su propio reflejo en el espejo. “¿Me veo bien?”, dijo suavemente, casi como para sí misma. “Soy hermosa. ¿No lo soy?”

Extraido de: https://www.afp.com/es/noticias/836/el-salon-de-peluqueria-que-cambia-la-vision-de-los-transgenero-en-pakistan-doc-1mh72p2

Varsovia y los premios LGTBI

“La causa LGTBI es universal. Nadie puede monopolizar esta causa, ni plataformas, ni oenegés, ni partidos políticos, ni empresarios ni administraciones”

Recientemente se han cumplido 30 años del cierre de Varsovia. Uno de los más emblemáticos pubs de Córdoba, que denominábamos de ambiente. Un punto de encuentro para homosexuales y modernos en general, donde acudíamos en los 80 a disfrutar de la noche y a ligar, con música muy actual y vestimentas atrevidas e innovadoras.

La homosexualidad, aunque ya no estaba penada, seguía siendo tabú con la familia y amigos. Era en los lugares como Varsovia, Suspiros de España, El Niño Perdido, Y Sin embargo, Burbujas, Mermelada o Portón 4, donde hacíamos realidad la liberación sexual que tanto se ansiaba. En ellos nos relacionábamos, ya que no había ni internet, ni Tinder, ni Grindr ni Facebook.

Estos empresarios no solo sacarían su beneficio económico sino que también contribuyeron a identificarnos quienes compartíamos una misma sexualidad, que hasta el momento provocaba rechazo social y que nos veíamos forzados a la invisibilidad. Por la cuenta que nos traía, ante tanta presión social, solo salías del armario en esos ambientes de liberación, modernidad y tolerancia. En estos pubs, por las relaciones y contactos, surgieron colectivos, asociaciones y ONG en defensa de la diversidad y la liberación sexual. Benditos negocios que tanto bien nos hicieron a todos y a la causa LGTBI.

Estas experiencias forjaron en mí una actitud reivindicativa sobre la diversidad. Como activista de esta causa justa y viva, en la que estaré hasta que me muera, he recibido premios y reconocimientos de Colegas, Arco Iris y el premio activista en los Segundos Premios LGTBI de Andalucía. Agradezco a todos ellos el reconocimiento a mi humilde contribución, pero no me parecen más que distintas formas de reivindicar y luchar por la normalización social del colectivo y contra la LGTBIfobia.

No hay solo una única manera de reivindicación. La causa LGTBI es universal. Nadie puede monopolizar esta causa, ni plataformas, ni oenegés, ni partidos políticos, ni empresarios ni administraciones.

Recientemente se han celebrado los Terceros Premios LGTBI Andalucía. IU, su organización Aleas y Vox se han manifestado en contra de la celebración de estos premios, por mercantilistas, unipersonales y porque utilizan dinero público.

¿Se puede pagar con dinero público la visita a la revolución bolivariana de Venezuela y no se pueden pagar unos premios LGTBI? Es evidente que se pueden pagar, independientemente de que yo no financiaría con dinero público ninguna de ambas actividades. No entiendo lo de mercantilizar la causa y lo de ser una convocatoria unipersonal, cuando aparece el colectivo Colegas como organizadores.

Algo parecido ocurrió en Madrid, donde la fiesta del orgullo también fue criticada en su día como mercantilista y alejada de la reivindicación de la causa por la diversidad. Hoy, afortunadamente, solo a Vox se le ocurre criticarla, y se ha convertido en un gran evento a nivel internacional. Aquí cerca, en Torremolinos, los empresarios de los pubs de ambiente de la Nogarela organizan y financian el orgullo.

Me alegra que a mi ciudad hayan venido Grande Marlaska, Palomo Spain, Toñi Moreno… a reivindicar la diversidad y los derechos del colectivo LGTBI. La pena es que haya habido una polémica innecesaria que ha ensombrecido el mensaje principal, y es que la normalización no se ha conseguido y que al colectivo le queda mucha lucha por delante para alcanzar la normalización social y laboral.

El movimiento LGTBI tiene una forma especial de reivindicarse en el mundo. A pesar de tanto sufrimiento y persecución, el orgullo viene siendo especialmente festivo, alegre y divertido. No debemos restar a esta causa. Todos somos necesarios. Demos muestra de generosidad y respeto a la diversidad en todas sus formas.

* Exdiputado por Córdoba

Extraido de: https://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/varsovia-premios-lgtbi_1337592.html

Feminicidio y LGBTIcidio: una respuesta de la masculinidad patriarcal

Por Waquel Drullard

En el sexenio pasado alrededor de 473 personas LGBTI fueron asesinadas en México por motivos de identidad de género y/o orientación sexual. Esto quiere decir que, al año, unas 79 personas de la diversidad sexual fueron asesinadas por no ser “coherentes” con el orden heteronormativo sexo–género binario, traduciéndose en 6.5 homicidios por mes según la organización civil.

México, después de Brasil, es considerado a nivel mundial el más peligroso para ser una persona que vive fuera del mandato heterosexual; es el territorio donde más prevalecen crímenes de odio contra personas LGBTI, especialmente contra mujeres trans por ser mujeres trans. Es importante reflexionar y problematizar la cuestión, en cuanto las personas LGBTI asesinadas no solo son un daño colateral o un producto propio de la inseguridad ciudadana y el espiral de violencia estructural que experimenta el país desde hace décadas.

Es decir que los crímenes de odio contra poblaciones de la diversidad sexual no solo encuentran explicación en ese enredado campo de fuerzas multiactor que confluyen en México, como son el Estado y sus instituciones (algunas débiles, coludidas y cómplices), el crimen organizado, y los carteles de drogas, como se ha querido confeccionar desde ciertas narrativas tradicionales (medios de comunicación, política doméstica–seguridad nacional) en un intento de justificar el alto número de asesinatos de personas LGBTI, de femicidios, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones, etc., sino que el asesinato de personas LGBTI se explica en gran medida en términos necropolíticos, donde la práctica hegemónica de la heterosexualidad obligatoria y de la dictadura binaria “mujer-hombre/sexo-género” persigue, condena, hostiga y busca desaparecer a los cuerpos desobedientes que se salen del orden heteropatriarcal.

Similar a la situación de las mujeres, sujetos construidos como tales entendiendo a “la mujer/las mujeres” como categoría sexualizada/identidad sexocosificada en un sistema patriarcal como la imagen inferior, defectuosa e incompleta en comparación con el “hombre”, específicamente con el varón hegemónico (blanco, heterosexual y con capital), esta construcción de las mujeres como lo subjetivo, lo particular, lo emocional, lo privado –pasivo y lo básico– concreto, construye de manera histórica y en términos relacionales condiciones de desigualdad propiciando de forma “natural” desde la familia (institución doctrinaria por excelencia) relaciones jerarquizadas de supra-opresión generando un falso entendimiento “de lo normal”, replicando el “orden natural” de la dominación masculina en el mundo social.

El cuestionamiento de este orden de dominación sexo-genérico de parte de los feminismos (feminismo de la igualdad, la diferencia, liberal, radical, interseccional, ecofeminismo, comunitario, decolonial, negro, crítico, transfeminismo, etc.) ha provocado la deslocalización de ciertas lógicas de opresiones, poniendo en jaque comportamientos, esquemas y formatos de la masculinidad hegemónica. Es decir, en sus justas dimensiones, los feminismos han observado al patriarcado (con ánimos de deshacerlo), el cual tiene como figura protagonista al “hombre–varón”, entendiendo que, en dicho sistema, el hombre solo es hombre si puede ser “masculino” y para ser masculino se le mandata verticalmente a ejercitar el “poder -sobre”, y el poder es real en cuanto puede ser visible y reconocible por la cultura, logrando así, reconocimiento y estatus social como “varón”.

Ese “ser varón” solo es posible a través del uso de la violencia, mecanismo por excelencia para demostrar el poder y entablar relaciones de supremacía y desigualdad hacia la mujer o al sujeto feminizado. El cuestionamiento de este razonamiento macho-centrado y malvado ha costado la vida de miles de mujeres que son asesinadas por ser cuerpos desobedientes. El costo de desobedecer el poder dado y mandatado al “varón–hombre-macho”, quien en esta estructura es el sujeto ejemplo, objetivo, racional, universal, público, abstracto y literal… surte en una disputa de poder, en la pérdida-ganancia de representación y en el desmantelamiento de la ordenanza patriarcal y la dictadura del varón, lo que ha provocado el despertar de un genio de destrucción de parte de quien pierde el monopolio del poder y la función exclusiva de la fuerza, provocando muerte a quien osa contender: las mujeres.

El feminicidio entonces, como ya lo ha referido Marcela Lagarde, no es un homicidio común. Es el asesinato deliberado de mujeres por ser mujeres, y no hombres. Lo que nos da oportunidad de afirmar que no es el “fulano” quien mata a las mujeres, sino el patriarcado encarnado, el sistema vivo, la violencia testicular y el machismo galopante, que ajusticia (con la legitimidad que le da el “orden natural” y la historia antropocéntrica) aquellos cuerpos feminizados y mujerizados, que culturalmente fueron colocados debajo, al margen, en las orillas, en lo privado y al servicio de los demás (hombres). Es decir, la razón del asesinato de las más de siete mujeres al día, y el cúmulo de las 23.800 vidas de mujeres arrebatas en los últimos 10 en México no es nada más y nada menos que el mensaje contundente que envía el patriarcado a aquellas vidas que se atreven soñar otros horizontes vivibles fuera de las relaciones de dominación masculina.

Entendiendo el feminicidio como un tipo de violencia extrema, no solo de género sino contra las mujeres, suscrita en una política de la muerte siguiendo el concepto “necropolítica” de Achille Mbembe, donde los poderes sociales, simbólicos y culturales son quienes deciden qué vidas merecen seguir vivas y cuáles deberían morir, podríamos decir entonces que las vidas de las mujeres y de aquellos sujetos feminizados son el único pago aceptable que el heteropatriarcado cobra de parte de quienes se atreven salirse de dicho sistema de dominación, contraviniendo los sexualizados esquemas socioculturales y economicistas de dominación cis–heterosexual–binaria-patriarcal.

La población LGBTI, que personifica los cuerpos de la disidencia sexual negando el cuerpo imperial – heterosexual también son vidas precarias, son vidas sin duelo y que no merecen ser lloradas (Butler, 2006; 2010)5. No solo por no suplir el mandato sexo/género, sino también por ser vidas aliadas a las mujeres y construidas/asociadas a lo femenino, resultando ser vidas cobradas por el patriarcado (el cual es siempre heterosexual) por lo cual también son vidas invivibles, de abajo, marginadas y hechas para habitar el habitus (Bourdieu) del servicio a los demás. La proliferación de crímenes de odio en México y en la región no son un daño colateral y un producto de la violencia propia del contexto, sino que al igual que los feminicidios son lgbticidios. Son vidas arrebatadas por ser vidas homosexuales, vidas trans, vidas bisexuales, vidas queer, pansexuales, no binarias… son acribilladas, mutiladas, desechadas y eliminadas porque son cuerpos trasgresores, cuerpos heterodisidentes que, al experimentar otra sexualidad, se convierten en terroristas del binarismo de género y de la heterosexualidad como régimen político (Monique Wittig) y vidas sin permiso a vivir, por ser cuerpos terroristas, enfermos y monstruosos.

El mayor reto que tenemos hoy, en especial en un sistema mundo moderno-colonial, es derribar el patriarcado-cis-heterosexual como mandato natural y regente del orden social, y construir nuevos mundos posibles y horizontes más vivibles.

* Waquel Drullard es activista, defensor de derechos humanos y trabaja en en la Dirección de Incidencia en la CNDH.

Extraido de: https://www.animalpolitico.com/blog-invitado/feminicidio-y-lgbti-cidio-una-respuesta-de-la-masculinidad-patriarcal/

“Algunos creen que la bisexualidad es un fetiche, como que estás dispuesto a lo que sea”

“Siento que es como un secreto oscuro”.

Así describe Matt, un joven graduado que vive en Cambridge, Reino Unido, cómo es ser una persona bisexual en una cita amorosa. “Me asusta cómo reaccionará la gente”, cuenta a la BBC.

“Una chica con la que estaba saliendo me dijo que la sola idea de que yo estuviera con un hombre le daba vuelta el estómago. Luego me bloqueó en todo”, cuenta.

Por eso Matt dice sentirse forzado a mentir sobre su sexualidad para poder simplemente empezar una relación.

Cuando salgo con gente y menciono que soy bisexual, la relación termina. Cuando miento y oculto mi sexualidad, dura. Todavía no sé si debería revelarlo desde el principio o esperar, porque cuanto más espero, más ansioso me pongo, pero no quiero que la relación termine”, explica.

“Siento que si termino en una relación heterosexual, parece que solo estuve experimentando todos estos años, pero si termino en una relación homosexual, la gente dirá que nunca fui bisexual. Y luego, si no tengo una relación monógama, la gente dirá que soy codicioso”.

Matt es una de las personas con las que habló Ben Hunte, periodista de la BBC especializado en temas LGBT, en el marco del Día Internacional de la Visibilidad Bisexual, que se celebra cada 23 de septiembre.

Y si bien cada vez a nivel general existe una mayor aceptación de la comunidad LGBTI, aún persisten muchos mitos sobre la “B”.

“En el acrónimo ‘LGBTI’, la ‘B’ a menudo se eclipsa, lo que lleva a la invisibilidad de las personas bisexuales y a la negación de los detalles sobre su experiencia”, dice la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la ONU.

“Piensan que la bisexualidad es un fetiche”

Nichi Hodgson es una escritora que vive en Londres. Ella dice que salió “tarde” del armario, a los 26 años, y tuvo problemas para explorar quién era debido a las presiones de la sociedad para ser heterosexual u homosexual.

“Es un viaje loco debido a la cantidad de conceptos erróneos“, cuenta. “La gente todavía no logra entender la bisexualidad”.

Nichi también dice que ha tenido que ocultar su bisexualidad en los perfiles de citas online: “Tuve que tener uno heterosexual y uno gay, porque tener uno bisexual me generó serios problemas”.

“Algunas personas piensan que la bisexualidad es un fetiche y una forma codificada de decir sadomasoquismo. Es como que estás dispuesto a lo que sea. Hay un verdadero estigma”, opina.

Pero eso no es todo. Nichi dice haber escuchado decir “que las personas bisexuales no se casan, simplemente se ‘enderezan’ y se casan. Hay una presión social real para ser heterosexual y no bisexual”.

“Mi exnovia solía bromear diciendo que tendría que desinfectarme antes de poder acostarse conmigo porque antes había estado con chicos”, cuenta. “Estaba realmente perturbada. Es muy doloroso”.

“Parece socialmente aceptable ser bifóbico”

Lewis Oakley es un activista y escritor bisexual que vive en Manchester y actualmente tiene una relación con una mujer.

Según Lewis, su novia es juzgada por estar con él y la gente hasta le advierte que él la engañará con un hombre.

Parece que es socialmente aceptable que seas honesto sobre tu discriminación hacia los bisexuales. Nadie me ha dicho ‘Eww, eres de raza mixta, no podría salir contigo’, pero constantemente se me dice que mi bisexualidad no se ajusta a las necesidades de las personas”, cuenta.

Lewis dice que cuando las personas se declaran bisexuales, inmediatamente quitan del abanico de opciones “tanto a los gays como a los heterosexuales, porque ambos los rechazan”.

“Es cierto que muchos hombres homosexuales se declararon bisexuales para cambiar su sexualidad”, explica. “Pero no se dan cuenta de que, aunque para algunas personas la bisexualidad es un trampolín, para otros es un destino“.

Una “epidemia oculta”

Lo que Matt, Nichi y Lewis cuentan no son casos aislados.

La existencia de personas bisexuales es constantemente cuestionada y, a veces, incluso negada. A menudo, la bisexualidad es calificada de inválida, inmoral o irrelevante”, dice la CIDH.

“La bifobia, una de las causas principales de la violencia, discriminación, pobreza y peores niveles de salud mental y física experimentada por las personas bisexuales; se ve alimentada por la falta de visibilidad a menudo presente en comunidades de orientación sexual o identidad de género diversas”, agrega.

De acuerdo con la ONG Stonewall, de Reino Unido, 32% de los bisexuales no son abiertos sobre su orientación sexual con ningún miembro de su familia, comparado con 8% de las lesbianas y los gays.

Por otra parte, un informe de la Universidad Abierta de Inglaterra encontró que las tasas de depresión, ansiedad, autolesiones y suicidio eran más altas entre los bisexuales que en los grupos de heterosexuales y homosexuales.

En el ámbito laboral, una encuesta de la empresa TUC realizada a 1.151 personas LGBT en Reino Unido, 30% de las personas bisexuales dijeron que en el trabajo vivieron tocamientos no deseados en lugares como la rodilla o la parte baja de la espalda.

A su vez, 21% dijo haber experimentado tocamientos no deseados en los genitales, senos o trasero, y 11% haber sufrido violación o acoso sexual en el trabajo.

De acuerdo con la secretaria general de TUC, Frances O’Grady, los resultados revelan una “epidemia oculta”.

“Las personas bisexuales deberían sentirse seguras y apoyadas en el trabajo, pero en cambio están experimentando niveles impactantes de acoso sexual”, dice O’Grady.

“El acoso sexual no tiene lugar en un lugar de trabajo moderno ni en la sociedad en general”.

Este articulo fue extraído de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-49794758

Colombia: Corte ordena hacer el cambio de sexo en el documento de identidad a un menor de edad

A través de una acción de tutela, el menor de 10 años, que padece de una alteración genética, pidió modificar el sexo con el cual sus padres lo registraron. El alto tribunal le dio la razón.

Paloma, la madre de Joaquín, recuerda que durante su embarazo los médicos nunca pudieron establecer el sexo de su hijo. A pesar de asistir a varios controles en distintas etapas de la gestación, ellos nunca le manifestaron que esto se debiera a algún tipo de inconveniente clínico con su hijo. Además, en todas las demás cuestiones le manifestaron que su embarazo era normal, y que el feto se encontraba bien de salud.  

Por eso, cuando Paloma dio a luz a Joaquín el 07 de noviembre de 2008, se llevó una sorpresa cuando le informaron que él había nacido con una malformación en los genitales. Los médicos no pudieron determinar con precisión el sexo del bebé, pero luego de algunas consultas entre profesionales, concluyeron que el bebé tenía órganos genitales femeninos.  Y le dijeron que, “desde su experticia, le sugerían que su hijo fuera registrado con sexo femenino y criado bajo esta identidad de género”.  

El 3 de diciembre de 2008, Paloma acudió a una notaría y registro a su hijo con el nombre de Lucrecia y con sexo femenino. A partir de entonces, por más de diez años Paloma trató a su hijo como una mujer y lo educó como tal.  

Mientras crecía, Lucrecia fue sometida a diversos exámenes y tratamientos médicos. En ellos se determinó que genéticamente sus cromosomas eran 46XY(100), que corresponden a los del sexo masculino. Además, los médicos endocrinólogos confirmaron que, aunque con malformaciones, los genitales del hijo de Paloma no presentaban ambigüedad ni, mucho menos, eran los de una mujer, sino los de un hombre.  

A esto se sumó que, al adquirir mayor conciencia y autonomía, el hijo de Paloma comenzó a expresar de forma constante su inconformidad con su crianza como mujer. A Lucrecia le disgustaba ser llamada así, rechazaba usar ropa femenina, y le decía a su madre que sentía atracción por las niñas.  

“Yo me veo como hombre porque yo siento algo que no, yo no me siento mujer. No me gusta el nombre que tengo registrado, ese nombre como que no daba conmigo, me sentía raro, no es que yo crea, yo soy un hombre.” 

Fue tal el convencimiento del menor que escogió el nombre “Joaquín”, y le exigió a su familia, amigos y a la institución educativa a la que asistía que lo tratasen como a un hombre.  

“(…) yo quiero cambiar de identidad, quiero que quede Joaquín y que cambien ese nombre en todos los papeles, cuando aparezca el nombre del niño Joaquín, como hombre.” 

Siguiendo la voluntad de Joaquín, Paloma acudió a una Notaría y pidió modificar el Registro Civil de Nacimiento de su hijo para que aparecieran registrados el nombre y el sexo masculinos.  Sin embargo, lo que parecía un trámite sencillo terminó en una acción de tutela que debió ser resuelta por la Corte Constitucional.  

El 9 de mayo de 2018, la Notaría respondió de manera negativa la solicitud de Paloma. Argumentó que esta no cumplía con los requisitos previstos por la Superintendencia de Notariado y Registro.  

De acuerdo con la entidad, los menores que desearan cambiar el sexo en su registro de nacimiento debían tener al menos 17 años de edad cumplidos o, en otras palabras, estar próximos a cumplir la mayoría de edad. Razón por la cual, en el caso de Joaquín, no era posible que la Notaría realizara la modificación.  

LA respuesta motivo a Paloma, en representación de su hijo, a formular una acción de tutela en contra de la Notaría, con el objetivo de que se le ordenara modificar el registro civil de nacimiento de su hijo. De lo contrario, argumentaban, se estarían vulnerando sus derechos fundamentales a la igualdad y al libre desarrollo de la personalidad.  

“A petición de mi hijo hemos solicitado su cambio de documento porque él quiere tener su identidad tal como es y cómo se siente, como un niño. Él siempre me ha dicho que él se siente hombre y que quiere ser tratado como tal”.  

La Corte Constitucional, en un histórico fallo sobre la identidad de género, le acaba de dar la razón a Joaquín y a su madre.  

Para el alto tribunal, la falta de correspondencia entre la información del registro civil de nacimiento y la identidad de género puede provocar graves afectaciones a los derechos fundamentales. En ese sentido, la Corte dice: “cuando el menor de edad tiene un desarrollo cognitivo que le permite tener conciencia clara de su cuerpo y una identificación de su género, el consentimiento del menor para la definición de sexo es válido y suficiente siempre que sea informado, cualificado y persistente”. 

Al resolver la tutela en favor de Joaquín y su madre, la Corte ordenó a la Notaría realizar el cambio de nombre y la corrección del sexo en el registro civil del menor, de forma que coincidan con el nombre y el sexo con los que el menor se identifica. Igualmente, en su decisión la Corte le ordenó a la Registraduría Nacional que modifique el registro civil en sus archivos y que le extienda una nueva copia al menor.  

Con información de: https://www.semana.com/nacion/articulo/corte-constitucional-autoriza-el-cambio-de-sexo-a-un-menor-de-edad-en-documento-de-identidad/634410

Gravisimo: Médicos podrán negar servicio a la comunidad LGBT y personas con VIH

El congreso de Nuevo León aprobó la reforma a la Ley Estatal de Salud; los médicos podrán negar la atención a la comunidad LGBT, personas con VIH y migrantes.

Tras horas en el Congreso, diputados aprobaron con 35 votos a favor, 5 en contra y una abstención, la iniciativa de la reforma a la Ley Estatal de Salud, en la que los médicos de Nuevo León podrán negar el servicio a la comunidad LGBT, personas con VIH, migrantes y mujeres que quieran abortar.

Dicha iniciativa modificará la fracción IV del artículo 48 de la ley, la cual establece la “objeción de conciencia”, fue propuesta por el diputado del Partido Encuentro Social (PES) Juan Carlos Leal.

Los médicos del sector salud pública tendrán el derecho de decidir su brindar o no atención a los pacientes con VIH, migrantes, integrantes de la comunidad LGBT y hasta personas indígenas.

“El personal médico y de enfermería que forme parte del sistema estatal de salud podrá ejercer la objeción de conciencia y excusarse de  participar en la prestación de servicios que establece este ley”, señaló la diputada del Partido del Trabajos (PT), María Guadalupe Rodríguez.

Asimismo, agregó que los médicos podrán tomar dicha decisión aún cuando este vaya en contra de sus principios éticos y sin temor a ser castigados por la ley.

“La objeción de conciencia es el derechos consistente en la negativa a realizar determinados actos o servicios derivado de una orden de autoridad o de una norma jurídica cundido estos contradicen los propios principios éticos o morales”, detalló la diputada petista.

En tanto, usuarios de redes sociales se mostraron indignados ante la aprobación de dicha reforma a la ley que deja sin salud pública a los sectores más vulnerables de la población.

“Sobre la modificiación a la ley estatal de #salud en #NuevoLeón, lo único que hace, es reconocer la existencia de la #ObjeciónDeConciencia. No querer antender a personas LGBT, migrantes, indígenas o quien vive con #VIH, es pura DISCRIMINACIÓN, y no esta amparado por la ley”.

Tomado de: https://laverdadnoticias.com/mexico/Medicos-podran-negar-servicio-a-la-comunidad-LGBT-y-personas-con-VIH-20191021-0240.html

¿Puede Ellen DeGeneres ser amiga de George W. Bush? Hollywood no lo ve claro

Mark Ruffalo y Susan Sarandon critican a la presentadora por su amistad con un “criminal de guerra”. El expresidente republicano defiende el mensaje de la comediante respecto a su relación.

A Ellen DeGeneres le regalaron una entrada para ver el domingo un partido de fútbol americano en el estadio de Dallas (Texas) que le ha salido cara. La imagen viral de la presentadora de televisión sonriendo junto al expresidente republicano George W. Bush desató tantas críticas entre sus seguidores que tuvo que dar explicaciones en su programa. La comediante, un icono LGBT, defendió su amistad con el exmandatario e hizo un llamamiento a ser amable con los que piensan distinto. Actores como Susan Sarandon y Mark Ruffalo rechazaron la declaración, mientras que otros, como Reese Witherspoon, la aplaudieron (aunque la actriz luego borró el mensaje). Incluso la familia Bush salió a decir que apreciaba el mensaje de unidad. En un contexto de fuerte polarización política en Estados Unidos, la química de la presentadora con el político conservador ha provocado un debate sobre si las acciones de Ellen son un símbolo de convivencia democrática o un blanqueamiento a un personaje que parte de Hollywood considera un “criminal de guerra”.

La imagen de Bush se ha ido depurando en el imaginario de los liberales estadounidenses. La llegada de Donald Trump al poder, la química que desprende con la exprimera dama Michelle Obama y su faceta de pintor después de abandonar la Casa Blanca han contribuido al cambio de percepción. Pero no todos han dejado en el patio trasero de la memoria el currículum del hombre responsable de la invasión de Irak. Y los seguidores de DeGeneres, en particular, no olvidan que se opuso al matrimonio homosexual. En 2015 dijo que se había “suavizado” en ese tema, pero ya no estaba en el Despacho Oval como para hacer algo al respecto.

Por eso, cuando la poderosa activista se puso de pie ante el público de The Ellen DeGeneres Show y arrancó su monólogo de apertura con “soy amiga de George Bush. De hecho, soy amiga de muchas personas que no comparten mis creencias”, muchos se sorprendieron. La presentadora dijo que “hemos olvidado que está bien que todos seamos diferentes”. El portavoz de Bush, Freddy Ford, dijo más tarde ese día en Fox News que “el presidente y la señora Bush realmente disfrutaron de estar con Ellen y Portia [de Rossi, la esposa de la presentadora] y agradecieron los comentarios de Ellen sobre respetarse mutuamente. La respetan”. Pero no todos quedaron complacidos. El discurso de la mujer que suele ser símbolo de unión, dividió las aguas en Hollywood.

Mark Ruffalo, actor y activista proaborto y derechos LGBT, cuestionó a Ellen a través de Twitter. “Perdón, hasta que George W. Bush sea llevado ante la justicia por los crímenes de la guerra de Irak, (incluidas las torturas lideradas por los estadounidenses, las muertes y el desplazamiento de los iraquíes, y las profundas cicatrices, emocionales y de otro tipo, infligidas a nuestros militares que sirvieron a su locura), ni siquiera podemos comenzar a hablar de amabilidad”. La también activista Susan Sarandon retuiteó el mensaje de Ruffalo y publicó un extracto de una columna de opinión sobre el tema: “Sin entender lo que se está discutiendo, DeGeneres enmarcó el debate simplemente desde en el hecho de que ella saliera con alguien con opiniones diferentes, no con un hombre acusado repetidamente de ser un criminal de guerra”.

Ellen, la decimoquinta celebridad mejor pagada el año pasado, con ingresos de 87,5 millones de dólares, según Forbes, también recibió mensajes de apoyo del mundo hollywoodense. La actriz Reese Witherspoon compartió el mensaje de unión ofrecido en el monólogo y escribió: “¡Gracias por este importante recordatorio, Ellen!”. Sin embargo, la estrella de HBO borró el tuit, aparentemente por el alud de críticas que recibió en la red social. La actriz Kristen Bell (The Good Place) colgó en su cuenta de Instagram una foto partida con Ellen a un lado y Bush en el otro. “Ella es mi reina”, escribió.

La polémica imagen en el partido de los Dallas Cowboys contra los Green Bay Packers se viralizó en la víspera de las audiencias en el Tribunal Supremo para decidir si la Ley de Derechos Civiles de 1964 protege la orientación sexual. Los casos que se presentaron ante el máximo tribunal representan a dos homosexuales y una transgénero que fueron despedidos por su condición. En 1997, cuando Ellen rompió el tabú sobre las lesbianas en televisión, también fue despedida de su trabajo. En su último monólogo para Netflix, Relatable (2018), comenta que “salir del clóset” tiene “efectos secundarios” que pueden incluir “la pérdida de amigos, la pérdida de la familia, el desempleo”. La comunidad LGTB lucha para que esa realidad quede obsoleta y saben que Bush no los apoyó cuando tuvo la oportunidad.

Aparece originalmente en: https://elpais.com/elpais/2019/10/10/gente/1570739091_039636.html

En qué estados de Estados Unidos te pueden despedir o echar de casa si eres gay

A falta de legislación federal contra la discriminación hacia las minorías sexuales en Estados Unidos, los gobiernos estatales son libres de establecer sus propias regulaciones. En más de la mitad de los estados, no hay leyes que impidan que una persona sea despedida o expulsada de su vivienda por su orientación sexual o identidad de género. Te contamos cuáles son.

Evonne decidió cambiar de empleo antes de que la despidieran y tuviera que darle explicaciones a su familia.

Esta profesora estadounidense, residente en Texas, dejó su trabajo en el aula, en contacto con los estudiantes, a cambio de un empleo de oficina que no le satisface y para el que no se formó.

La razón de este cambio: su orientación sexual.”Estoy muy metida en el clóset”, le cuenta Evonne a BBC Mundo, “pero aun así no quería correr el riesgo de que alguien se enterara y que el rumor llegara a oídos de mis jefes“. “Hay muchos prejuicios en el mundo educativo y más en un estado como Texas”, añade.

En efecto, Texas es uno de los estados de EE.UU. en los que te pueden despedir del trabajo o donde los caseros pueden expulsarte de casa por tu orientación sexual o identidad de género. No es el único.

Diferencias entre estados

En la actualidad, en Estados Unidos no hay una ley federal que ampare explícitamente a la comunidad LGTBI (lesbianas, gays, transgénero, bisexuales e intersexuales) ante situaciones de discriminación laboral o de vivienda.

Lo más aproximado es la Ley de Derechos Civiles de 1964, una legislación trascendental en la historia del país que continúa siendo el marco de referencia en cuanto a derechos civiles y laborales y que en su Título VII prohíbe la discriminación por “raza, color, religión, sexo y origen nacional”.

A falta de una ley federal, los estados tienen la competencia de emitir y aplicar sus propias leyes.

Menos de la mitad de los 50 estados más el Distrito de Columbia que conforman EE.UU. tienen legislación que explícitamente prohíba la discriminación por orientación sexual e identidad de género en el empleo y la vivienda.

Es decir, 28 estados carecen de leyes estatales que impidan que una persona LGTBI sea despedida del trabajo o expulsada de casa por los dueños. De ellos, 19 estados tienen algún tipo de legislación antidiscriminación en ámbitos diferentes al laboral o de vivienda.

Los otros nueve no contemplan ningún tipo de protección: no tienen leyes contra los crímenes de odio hacia las personas LGTBI ni contra el acoso o discriminación en la escuela, tampoco prohíben las terapias de conversión ni permiten el cambio de sexo en documentos oficiales como la licencia de conducir o el certificado de nacimiento.

Existen algunas excepciones dentro de los propios estados. En Idaho, por ejemplo, 11 ciudades tienen sus propias regulaciones locales para proteger los derechos de las minorías sexuales y en Texas hay seis ciudades en una situación similar.

Algunos estados como Carolina del Norte ofrecen protección laboral a empleados públicos LGBTI, pero no a los del sector privado.

Disenso legal

“A la mayoría de la gente le sorprende que en más de la mitad de los estados del país no haya protecciones totales para el colectivo LGTBI”, señala Janson Wu, director ejecutivo de la organización GLAD.

Para Wu y demás activistas, la orientación sexual y la identidad de género están comprendidas en el concepto general de sexo y por ello consideran que la ley de 1964 debe servir como protección federal contra la discriminación.

Sin embargo, esa no es una interpretación legal aceptada por todos los jueces y tribunales del país.

En conversación con BBC Mundo, Wu explica que la Corte Suprema de EE.UU. se pronunciará sobre el tema en octubre, cuando emitirá fallos sobre tres casos que pueden cambiar el panorama hacia uno u otro lado.

Se trata de las demandas de dos empleados que fueron despedidos de sus trabajos por ser homosexuales y una mujer transgénero que fue despedida después de cambiar de sexo.

Para Wu no es posible separar la orientación sexual y la identidad de género del sexo.

“El gobierno federal prohibió la discriminación por sexo [en 1964]. En las últimas décadas cada vez más tribunales interpretan que eso incluye a las personas LGTBI”, indica.

“Si eres un empleado gay y te despiden por esa razón es porque te relacionas con alguien de tu propio sexo. Y la cuestión transgénero está vinculada directamente con el sexo.

“Para nosotros es una lectura muy clara de la ley y esperamos que la Corte esté de acuerdo con eso”, apunta el director de GLAD.

La Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó una ley de igualdad que añade los conceptos de orientación sexual e identidad de género al Título VII de la Ley de Derechos Civiles, pero el líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, no ha iniciado todavía la discusión en esa cámara.

“Hay un esfuerzo concertado entre los grupos conservadores cristianos del país de socavar las pocas protecciones que tenemos”, denuncia Wu.

“En EE.UU. tenemos fuertes protecciones para organizaciones religiosas e iglesias, como debe ser, por la promesa constitucional que defiende la libertad religiosa, y eso es bueno.”, subraya

“Pero cuando hablamos de individuos y negocios privados, no iglesias ni organizaciones religiosas, todo el mundo debería seguir las mismas reglas”.

Con información de:

https://www.semana.com/mundo/articulo/en-que-estados-de-estados-unidos-te-pueden-despedir-o-echar-de-casa-si-eres-gay/628496